Medidas de seguridad


·         -Si escuchas un ruido extraño no averigües que es. Principalmente si es el sonido de un bebé y no tienes.
·         -Nunca te bañes después de las doce y evita las cortinas de baño y las tinas.
·         -Si corres algún peligro protégete bajo las sábanas o detrás de las cortinas. Las telas son muy poderosas    contra monstruos, espíritus, asesino o lo que sea.
·         -Si la televisión muestra ruido apágala, no querrás contraer alguna maldición.
·         -Siempre revisa bajo la cama, en la parte trasera del coche o en la parte de atrás de la puerta.
·         -No aceptes dulces o cualquier otro regalo tentador.
·         -Si es un pasillo muy obscuro y largo o sucio como abandonado, da la vuelta y busca otro camino.
·         -Evita los sitios con luz fría y que además este parpadeante o literal, las lámparas/focos se estén cayendo.  No falta el típico cable cayéndose.
·         -Por lo general si intentas escapar evita las piedras (seguro tropezarás o te romperás una pierna) y las cercas (no la podrás brincar) a y muy importante fíjate por dónde vas, no querrás estamparte en una pared o puerta o simplemente caer a un acantilado.
·        - Evita los ventrílocuos, muñecas de porcelana o de ojos vidriosos o cualquier juguete con más de 5 años y que tenga un aspecto, digamos, curioso.
·         -Nunca le des aventón a una persona que tiembla, no habla y tiene rastros de sangre o estrés post-traumático y si te dice que no vayas en esa dirección, hazle caso. Probablemente viene de una mascare.
·         -Evita carreteras secundarias o rurales después de las once de la noche en especial si es con neblina o tienes que atravesar un puente de madera antiguo o techado.
·         -Si ves niños de aspecto extraño jugando en un bosque y se aparecen en todo momento, no les hagas caso y escapa.
·         -Si ves un pueblo fantasma, evita las gasolineras o tiendas de autoservicio, el policía raro del pueblo o al único habitante que tiene un ojo cerrado o alguna otra deformación (no es por juzgar).
·         -Asegúrate de cerrar siempre con llave la puerta y tener bien cerradas las ventanas.
·         -Si la vendedora de bienes raíces te ofrece una casa muy barata y sin responder muchas preguntas, o un mal papel tapiz o que apareció en el periódico local por un múltiple asesinato…¡No la compres!
·         -Revisa los planos del inmueble y revisa por paredes que tapen puertas, o cuartos ocultos y principalmente pozos.
·         -Después deberás revisar la utilidad que le dieron,  ya que si fue funeraria, burdel, cárcel o se utilizaba para algún acto sobrenatural, no querrás pasar la noche ahí.
·         -Si te llega el rumor de una leyenda, maldición o matanza en un pueblo o sus alrededores evita estar durante la noche.
·         -Si tratas de escapar de alguna amenaza no olvides las linternas, las llaves, el arma que hayas escogido utilizar y si es preferible ¡qué sea de día!
·         -En el momento en el que pierdas la señal en el celular o GPS o cualquier medio de comunicación que tengas regrésate. Es probable que te dirijas a alguna trampa o algún sitio maldito.
·         -Si un tipo extraño te dice que lo sigas avisa a dónde vas. Probablemente este loco o sea un asesino.
·         -Evita coleccionistas de insectos o cosas raras; las polillas no son buenas.
·         -Si crees que viste algo detrás de tu espejo (algo así como un niño o algún demonio o ser humano con ojos rojos) tíralo, cámbiate de casa y hazte una limpia.
·         -Si el teléfono suena en un momento siniestro y misterioso no contestes. Te están diciendo o tu tiempo de vida o que el asesino ya llegó.
·         -Nunca de los nuncas se separen, si no son los de Misterio a la Orden (ni que tuvieras a Scooby-Doo. Ni por muy bonita, ni por muy fuerte que estés sobrevivirás. Si estas enamorado es probable que sobrevivas, a menos que ya estés casado y con más de veinticinco años y tengas panza.
·         -Animales, enfermedades, bacterias o virus extraños y/o alterados biológicamente/genéticamente probablemente causen muertes amsivas o el Apocalipsis. E-V-I-T-E-L-O-S.
·         -Si es la mujer más hermosa que has visto en tu vida y tiene tics raros o le cambia la voz maldiciendo en otros lenguajes y con voz muy grave y demoniaca ni lo dudes huye y di que te acosa.
·         -No te cruces con científicos locos o que les hayan cancelado su investigación por “eventos curiosos” o “falta de moral”. No querrás terminar siendo un experimento.
·         -Si alguien que tuvo estrés post-traumático y eso derivo a múltiples actos criminales de menor impacto (robo o peleas) y te dice que presenció un asesinato o que el vecino hace cosas raras en su garaje.¡¡ Créele!! Es probable que encuentres a tu asesino serial.
·         -Si tienes la oportunidad de matar al agresor sea monstruo, asesino u espíritu, no te conformes una vez, mínimo dos y lo más lejos que puedas. No dudes que se levantará y te querrá matar. No es que esté muy contento porque lo quisiste mandar a volar. Si crees que ya te salvaste probablemente debas revisar dos veces.
Bueno, siguiendo estas medidas de seguridad, es probable que puedas sobrevivir.

Perfección


Me pregunto por qué siempre buscas la perfección y no puedo comprender mi ceguera. La realidad es que para mí siempre has sido perfecta. Nunca he visto algún defecto en ti.  Nunca he creído que seas fea o gorda, siempre te he encontrado con una belleza deslumbrante. Nunca encontré que fueras tonta o boba, siempre fuiste más inteligente que yo. Podía pasar horas escuchándote hablar.  Escuchando en silencio y poniendo atención en cada ínfimo detalle. Quizá me distraje un poco por tus labios pues a menudo deseaba besarlos. Para mí nunca fuiste un desperdicio en el espacio o un fracaso. Te admiraba. Simplemente eras perfecta. Única. Hermosa. No podía dejar de pensar en ti. No podía pensar en otra. Tu nombre. Tu rostro. Tu cuerpo. Secuestraban mis pensamientos y mis sueños. Dormía pensando en ti, y a menudo, parecía que nunca me llegaba a levantar. Mis ojos simplemente miraban el espacio, mientras mi mente observaba y admiraba la perfección de tu persona. Créeme que nunca quise poseerte y siempre intente quererte, pero a veces tanta perfección me intimidaba. Me asustaba. Quizá por eso temía decirte lo que sentía. Quizá por eso temía lo que pensarías. Algo tan perfecto no podía estar con algo tan imperfecto. Lleno de errores. Lleno de desperfecciones. Lleno de miedo. Un opuesto, más siempre estuve cerca por si necesitabas llorar o gritar. No te imaginas cómo te quise en mi silencio. Cómo te guardé en mi corazón. 

Confesiones


Ahora sé que no me puedes ver a los ojos, y cuándo lo logras, al menos, no me ves de la misma manera.  Lamento que las cosas pasaran así. Te juro nunca fue mi intención y por alguna extraña razón no le puedo echar la culpa a nada ni nadie. Ni siquiera al tan excusado destino. ¿De quién fue la culpa? Nunca quise enamorarme de ti. Nunca quise sentir esto por ti. Lo sentía antinatural. Iba en mi contra, mucho tiempo luche contra él y no pude. Las confesiones me están matando pero, me siento libre. Me duele y lo necesitaba.  Romper una costumbre, dejarme de mentiras y autoengaños. Ahora por lo menos lo sabes. Lo que más duele es tu mirada. No sé descifrarla. No sé qué significa. Está perdida. Confundida. Me duele ahora. Eres mi confesora. Preguntaste y contesté.  Vete. Déjame y no vuelvas. Me siento mejor pero necesito tiempo. Algo me duele y no sé que es. Lárgate. Huye. Escapa como acostumbras. La verdad duele… y duele mucho. Pero. Prométeme una cosa. Prométeme que no me olvidarás. No podría sobrevivir.  Déjame huir. No puedo con la vergüenza. Déjame ocultar el rostro. Creí librarme pero me enredé más. No puedo dejarte ir.  No sé si es esperanza o más dolor, pero algo me invade. Quema como el hielo y me calienta como el fuego. Mi rostro se humedece y no tiene sentido. No sé qué pensar. Cállense. Déjenme. No me atormente más. Por favor. Se los suplico. Déjenme ser libre.  Sal de mi cabeza. Toma mi corazón pero déjame. No me arrepiento del tiempo que pasé contigo. Te extraño y no te has ido. Quiero regresar a mi falsa cordura. A mis falsos sentimientos. Al menos ya sabes mi confesión. 

Los hombres no lloran


Y así dijeron todos: Los hombres no lloran y con esa idea te hacen crecer. Te dicen que el que llora es débil. Te enseñan a encapsular tus sentimientos, encerrarlos y callarlos. Dejar de ser tú y unirte a los demás. Ser seres idénticos y en serie. Dejar la originalidad y la libertad. Negarte. Los hombres no lloran. ¿Y cuándo se siente dolor? ¿Frustración? ¿Impotencia o tristeza? Ese nudo en la garganta cuándo ya no sabes que hacer. Cuándo ya no sabes que sentir, que hacer. Esas veces en las que lo único que se hace es morderse la lengua tragando, aguantando el llanto. Y si, a mi me enseñaron que los hombres no lloran. Vaya falacia. Vaya sociedad

Herencia


Y de mis creadores no pude escapar, la enfermedad me maldijo. Locura e ira mezcladas. Las voces que te llaman atormentando la cordura, escondiéndola, matándola. Las voces que te dicen que eres el culpable. Te obligan a hacer esas acciones. Matar; es como tener sed. No lo puedes callar hasta que lo haces.  Mi padre era un soldado, o al menos eso me dijo mi madre. Matar era fácil para él, simplemente lo disfrutaba. Mi madre… a ella solo le interesaba lo que tenía el pantalón de mi padre, y el dinero. Siempre el dinero. Ladrones, prostitutas, asesinos, violadores familia muy noble; de la alta cuna, ser soldado era un negocio productivo. Matar y saquear a cambio de violar y una paga. No era de esperar que disfrutara degollando a mis victimas. Una violación. Sentir el desgarre de su carne, sus gritos de dolor mientras la ira y el placer fluían por mi cuerpo. El sudor de los dos cuerpos, el olor de la sangre. Las voces lo disfrutaban conmigo. Por unos momentos los sentía callarse y sonreír. Después de la violación les cortaba un mechón de pelo. Tenía que conservar el recuerdo. Su olor. Tomaba su cabeza entre mis manos y las miraba mientras el miedo escurría por sus mejillas; cristalino, salado y puro. Disfrutaba ver sus miradas antes de matarlas. Con un cuchillo presionaba ligeramente la carne de sus cuellos. Sentía el crujir de la piel separarse, el calor de la sangre mientras escurría por mis dedos y lentamente lo deslizaba. El último grito de dolor seguido de un murmullo. Por favor. Palabras que se callaban con un sorbo de sangre y el cuchillo. El olor de la sangre, caliente y metálico. Nunca fue mi culpa ser así. Nací así. Asesino y violador. Sus cuerpos desnudos. Ensangrentados. Los miraba una vez más y los mandaba a nadar. Para el momento en el que la encontraran la belleza habría sido arrebatada por acciones del agua y el proceso natural. Una cara deforme. Un vientre hinchado por la podredumbre de las viseras y probablemente el olor más repugnante de su vida. La piel blanca probablemente verdosa emanando el olor rancio de su cuerpo hinchado. Los ojos en blanco y sin luz. Si dejé algo de sangre, no fallaran las sanguijuelas, del resto se encargaran los gusanos. Todo un bonito cuadro para aquél que la encuentre. ¿Victima de mis padres o castigo divino? EL problema es que no puedo dejar de matar, lo disfruto, es fácil y la guerra se acabó. No puedo ser soldado así que mejor seguiré matando prostitutas. Me recuerdan a mi madre. Al fin y al cabo debe sobrevivir el más fuerte para que continúe la herencia.

Problema


El problema es que mientras me preguntaste en que pensaba te mentí. La verdad me daba pena decirte que en lo único en lo que pensaba es en cada ínfimo detalle que hace que desee con más fuerza gritar con locura que te amo. Que cada que sonreías, cada minúscula parte de mi cuerpo se fijaba en la curva; en tus labios, o como simplemente miraba tus ojos. Por supuesto era más fácil mentirte y decirte que no pensaba en nada. Era mucho más fácil que tener que admitir como mi corazón late con más fuerza e incluso, podría apostarte que si pusieras atención,  podrías observar cómo te veo a través de mis ojos. Podrías comprender todo lo que siento por ti. Mi problema es no poder decírtelo. 

Ojos cerrados


Y yo que me preocupaba por perderte, nunca me di cuenta que nunca te tuve. Nunca pude ver que ya te habías ido. Una vez más olvidé el momento. Cerré los ojos mucho tiempo, soñando un futuro inexistente. Un futuro que se construye en el presente. Un presente olvidado y abandonado.  Ahora simplemente me pregunto cómo olvidarte. ¿Cómo hacer algo que no sé? ¿Cómo hacer algo que nunca aprendí?  Juro querer olvidarte, sin embargo sigues presente. Tu nombre. Tu rostro. Perdí lo que nunca tuve. Soñé lo que siempre quise y nunca viví lo que pude. Ahora sin futuro, sueño poder cambiar el pasado, pero la puerta se ha cerrado.  Vuelve, un grito que no logró salir de mi garganta. La sequía de tus besos y el ardor de la falta de tus caricias. Desesperado y solo. Todo por no ver lo que estaba enfrente; por pensar lo que nunca fue. Te alejaste en silencio y no me di cuenta. Sin decir adiós. Solo. El silencio de mis pensamientos me aterra. ¿Dónde quedaste? ¿A dónde te fuiste? Hoy, solo puedo aprender a olvidarte. Ahora que te vas, es tiempo de olvidar. Tiempo de sanar.  Abrir los ojos.

Un cajón para jugar


Simplemente lo volviste a hacer. Abriste el cajón. Sacaste otro corazón y te pusiste a jugar con él. Lo estrellaste, aplastaste estiraste y rompiste. Ahora recojo tus deshechos y los tiro a la basura. Lo tomaste. Decidiste jugar un rato con sus labios. Tentarlo. Acariciarlo. Le hiciste creer que lo querías. Pobre ingenuo, sí sólo era otro corazón más del cajón. Tienes otro bonche para jugar con. Tú los rompes y yo limpio. Así funciona.  Juega otro rato diviértete hasta que te aburras. Al fin que siempre encontrarás tu cajón lleno.  Ve. Juega y diviértete. Rompe los corazones. Se feliz. Toca. Siente. Vive. Besa. Yo me encargaré de cuidarte.

Piensa


Cada vez que intento hacer una cosa bien parece como si lastimara o decepcionara a alguien. ¿Por qué no puedes estar orgulloso de mí? ¿Por qué no me puedes amar? ¿Por qué no me tomas como soy? ¿Por qué me quieres cambiar? No es de esperarse que la realidad parezca más bien una pesadilla. Razón por la cual prefiero recurrir a mi mente, a mis sueños, a mis fantasías e ilusiones. Al menos en mi cabeza puedo hacer lo que quiero. Lo que sueño. Simplemente tengo que desearlo. Imaginarlo. Pensarlo. Lo logro sin la menor dificultad; aquí en la tierra hay muchas leyes. Leyes de la física. Leyes de los números. Leyes morales. Leyes civiles. Leyes judiciales. Siempre diciéndote lo que se puede y lo que no. Estableciendo tu comportamiento. Tus movimientos. Tus ideas y pensamientos. Limitando la libertad y la creatividad. Creando la imposibilidad donde quizá todo es posible. En la mente no existen esas leyes. Podemos volar. Podemos correr sin agotar. Cantar. Brincar. Hacer lo que se desee. Ese pequeño duende que me guía por el camino y me ayuda. Imaginación. Cada vez se va perdiendo. Muere poco a poco en un mundo gris. Dónde ser diferente es juzgado.  Criticado y segregado. Dónde se ríen del que dice que es posible. Al que arrestan por creer que algo está mal. Dónde decir que existe una falla en el sistema es motivo de represión y dominio. Donde el miedo se disfraza de moral y ética. La pobreza alimenta la nobleza. Dónde la sed de dinero mata dejando manos limpias y vidas en lágrimas. Corazones rotos. Dónde se ataca antes de conocer. Dónde hay débiles y fuertes. Un mundo que disfraza la equidad en castas y sectas. No es de extrañarse que simplemente decida ir a la utopía de mi cabeza. No es de extrañar que se desee morir. No es de extrañar que se pelee con sangre. ¿Qué es acaso lo que esperan? ¿Qué los que sueñan decidan callar? ¿Qué no puedan sonar? ¿Qué no puedan imaginar? Democracia. Capitalismo. Estado. Soberanía. Gobierno. Constitucionalismo. Voto. Palabras de poder disfrazadas en libertad. Quizá es momento de que las rosas vuelvan a tener espinas. Momento de que se pinchen el dedo los que quieren sólo poseerlas. Momento de volver a ser humanos. Momento de volver a soñar. Momento de vivir. Enciende la llama de tu corazón.  Lucha por lo que eres. Por lo que quieres. Por la libertad. Por el amor. Por la igualdad.  Alza el canto y vuela libre sin miedo. A la única persona que nunca puedes decepcionar es a ti.

Espejo roto


Una vez más miro el reflejo. Aún roto no se deja engañar. Muestra mi realdad y me desenmascara Muestra la hipocresía con la que me autoengaño. Ni siquiera se puede ocultar con mi ira, rompiéndolo.  Este espejo muestra quien soy. Muestra la verdad. Las risas que son lágrimas y llanto. Las carcajadas que no son más que gritos de desesperación y dolor. Gritos en silencio. Gritos en olvido. Mira más profundo, esa falsa sonrisa que no es más que una mueca triste. Esa mueca sin forma.  Ojos que se ven vacios. Abandonados. Solos. Sin alma si es que eso existe. Como si algo en el fondo se hubiera roto. Se hubiera ido. Vacios y sin fondo. Un hueco sin luz. Trozos de cristal ensangrentados por el piso. Caos en mi mente. Caos en el espacio y tiempo. El tiempo se congelaba. El sonido no llegaba y el aire ausente se encontraba. Todo lo que se encontraba estaba desecho. Un espejo y lo que quedaba de mí. Todo roto, y sin embargo, lo menos roto era el espejo

Mucho músculo


Porque simplemente soy feliz al verte sonreír. Esos diecisiete músculos que al contraerse me enamoran. Sin embargo dentro de esos diecisiete me gustaría un total de sesenta y ocho. Sesenta y ocho para poder besarte. Treinta y cuatro míos y treinta y cuatro tuyos. Esas pequeñas fibras rojas que hacen esa mueca que tanto me gusta. Tanto esfuerzo vale la pena. Mucho músculo para hacerme feliz. Mucho músculo para hacerme soñar.

Ligeramente


Todo parece indicar que estamos ligeramente desfasados.  Compartimos tiempos ligeramente diferentes. Tenemos edades ligeramente diferentes. Ligeramente tenemos ideas diferentes. Parece que nada importa pues sé que te amo, pero la realidad me es diferente. Esos “ligeramentes” son los que me están matando. Es ese ligero tiempo en el que no te puedo ver. En el que no te puedo hablar. Ese ese, el que me mata. Esa ligera diferencia en la que no sé qué decirte. El momento en los que te extraño. Me estremezco al pensar que es lo que piensas. Tengo miedo de no tenerte, de saber que no estarás nunca más cerca y por más que lo quiero desaparecer el ligeramente siempre está ahí.  Siempre me persigue y parece que conspira contra mí para no poder amarte más. Arrancándome ligeramente el corazón por ti y no sé que más hacer. Te amo y no hay nada que pueda hacer. Ligeramente tendrán que desaparecer. Ligeramente sé que me empalmaré. Ligeramente sabrás que te amaré.

Dos letras: TU


¿Quién es? Tu. ¿De quién te enamoraste? Eres tú. ¿De quién te robarías un beso? Eres tú. ¿Con quién sueñas? Tu. ¿En quién piensas? Eres tú.  Siempre las mismas dos letras. T y U. Contiguas en el abecedario. Respuestas de tus preguntas. Letras en mi mente. Simplemente entraste en ella y no te puedes salir. Dos letras con una significativa tan grande.  El problema no eres tu sino que simplemente no sé si te quiero o te amo. Tan difícil es descifrar el significado de esas dos letras en mi mente. Letras que se transforman en un nombre. Letras y más letras. Todas con una conexión tan intiman que alteran mis condiciones fisiológicas. Alteran mi mente.  Mis latidos. Mi respiración. Mis sueños. Dos letras que se convierten en la ilusión de un futuro. Se convierte en esperanza. En alegría. Tú. Siempre en mi ser, con una fuerza tan abrumadora que me robas de la realidad. Me escapo. El simple hecho de estar a tu lado me hace feliz. No necesito hablar. No necesito mirarte. Sólo saber que estas ahí, a mi lado. Esas dos letras que se convierten en una suma cuando pienso un TU+YO. Me gusta imaginar a que sería igual. Dos letras que se transforman en más letras. Dos letras que revolotean en mi realidad y mente. Sólo eso. Dos letras con un significado más allá del diccionario.

Pena de muerte


-¡¿Y por qué los mataste?!
Siempre la misma pregunta. Querían encontrar una respuesta para no matarme. Mi última oportunidad. Simplemente no les quería contestar. Era una salida más fácil a tener que admitir la verdad. Los maté porque a mí nadie me quiere. Lo pensaba una y otra vez. Por su chingado amor los maté. No podía tolerar estar sentado en esa banca del parque mientras se amaban. Se amaban con tanta intensidad y yo los maté.
         Desde que recuerdo, nunca nadie me quiso. Mi padre abandonó a mi madre cuando le diagnosticaron esa horrible enfermedad con duración de nueve meses. Aún así, la idea del aborto no le parecía. (*De lo contrario quizá esos dos no estarían muertos*). En cuanto nací, decidió abandonarme a  mi suerte en un puto orfanato de mierda. Al estado tampoco le importaba, nunca registraron mi entrada al orfanato. Nunca tuve más ropa que los jirones que los más grandes tiraban, nunca comí más de lo que sobraba en la mesa.  Las maestras ni siquiera podían recordar mi nombre. Nunca hablé, ni lo necesité. Los demás niños me escupían, mordían, pegaban y molestaban por eso, más nunca lloré ni me defendí. Se podía decir que me limitaba a respirar. No entendía lo que eran los sentimientos e incluso, creí no tener. No fue hasta que crecí que comprendí la humillación, el dolor y el rechazo. Las hormonas, corazón, cerebro, o cualquiera de esas mamadas a las que se les adjudique, me hicieron creer estar enamorado de una que otra niña y la respuestas siempre eran las mismas: ¿Tu quién eres?, ¡No!, ¿Cómo por qué?, Ni loca, ¿Por qué haría una tontería así?, Ni tan necesitada o simplemente una mirada acompañada de un ¡Piérdete!. Las mujeres son peligrosas y crueles sobre todo cuando saben que son hermosas.
         Decidí ignorar todo este pasado, dejarme humillar y crecer. Ahora que lo pienso, ni siquiera sé como conseguí ese empleo puñetero. ¿Acaso?, era la soledad de limpiar pisos en la noche en ese lujoso edificio de cristal en el Cartier du Commerce. Disfrutaba estar con mi soledad, con mis sombras y pensamientos. Ganaba lo suficiente para comer y me dejaban dormir, vivir, lo que fuera; existir, en un cuarto al sótano del edificio. Mi catre se encontraba al lado de la caldera central. Nunca fui buen escritor, ni buen escultor, ni buen pintor, mucho menos dibujante, simplemente no era bueno en nada. Parece que el hecho de pulir pisos a diario me había hecho relativamente bueno en esa área. Fue un lunes que decidí salir a comer y dar una vuelta por el parque. Observar el mundo. No sabía que no lo pudiera tolerar.  Un mundo intolerante al que no podía tolerar.
         Esa linda parejita se sentó en el pasto bajo el gran árbol frente a mi banca. Platicaban. Reían y se besaban. Llenaban de alegría el ambiente, incluso robaban las sonrisas de los transeúntes que pasaban y añoraban un amor similar, pero, eso no sucedía en mi interior. La ira iba creciendo. Una profunda rabia que no sabía explicar origen ni causa. Sentía la presión de mis dedos apretarse con mis puños. Mis dientes rechinar. La voz de mi cabeza gritaba cada vez con más fuerza. ¿Por qué nadie me quiere así? ¡Mátalos! ¡Mátalo, se lo merecen! Las lágrimas de ira e impotencia se deslizaban en la pista de mis mejillas mientras los miraba con odio puro y negro. Cada caricia. Cada beso. Cada cariño era un maldito golpe a mi pecho. Una cachetada. Un recuerdo del rechazo y humillación que había sufrido. Me paré. Lentamente me les acerqué y lo golpeé. Le tomé la cabeza y la azote repetidamente contra el piso mientras oía el crujir del cráneo. No me importaba que me salpicara de sangre.  Lo único que quería era que su rostro se desfigurara mientras se convertía en una masa amorfa y grotesca. Hasta que dejó de ser un rostro. Me volteé y a gritos de desesperación le pregunte ¡por qué nadie me podía querer a mí! ¡POR QUÉ! La tome del pelo y le pregunté si quería acompañar a su amado. Le levanté el rostro mientras veía sus ojos suplicar el perdón. Era hermosa, su belleza me hizo odiarla más. Sin ningún miramiento, procedí a hacerle lo mismo que a su “amorcito”. Quería robar su belleza. Derramarla por el piso. Que la piel se quedara en la grave. La sangre se mezclara con la arena y su pelo con el viento. No quería que quedara nada, ningún rastro de su belleza. Como de costumbre, la policía llegó segundos tarde. La hermosa pareja de tortolitos se había convertido en un par de cuerpos sin rostros nadando en un mar de sangre y demás. Irónicamente les había entrelazado las manos. Muertos juntos. A ver si así se podían amar. Muertos. Muertos por mi pasado. Mi odio. Mi rechazo. Ahora me toca morir a mí, pero muero feliz. Muero con una sonrisa. Ya nadie me va a rechazar. La aguja entra en mi piel liberando su veneno. Poco a poco me desvanezco. Me voy y sonrío. Los maté porque se amaban. Por su maldita culpa. Por su amor los maté.

No puedo



Y juré creer que no me importaba. Juré que me daba lo mismo. Una reverenda hipocresía. Un auto engaño que me duele y confunde. Y ahora simplemente estoy aquí. Tratando de sonreír, mientras le digo al mundo que no pasa nada, que el dolor que siento y me mata no existe. Sonreír y tratar de convencerte que lo que siento es una mentira. Que no es nada, simplemente cansancio. Cierro los ojos con la ilusa intención de escapar de esta absurda realidad. Una realidad que me caza y persigue. Como te puedo expresar que me mata el hecho de saber que estas en sus brazos. El saber que tocas sus labios. Simplemente no puedo. No puedo estar asi´. No te quiero perder y tú tampoco lo quieres, pero no puedo. No puedo. Rómpeme el corazón, patéame, muérdeme o mátame pero no me hagas sufrir teniéndome a tu lado. Sé que eres feliz y en verdad me alegra pero no me puedo traicionar. Esta sonrisa me ahoga. Me está matando y siento que me desangro. Disculpa que me escape, pero no encuentro otro modo de evitar el dolor que una vez creí haber olvidado. No puedo. No puedo. NO PUEDO. Simplemente no encuentro el interruptor. No lo puedo apagar. No lo puedo olvidar. Quiero irme. Estar solo y dejar de pensar. Dejar de sentir. Ya no puedo más. Déjame partir. Libérame de ti.

Tensión


Ese tenso momento en el que nuestros rostros se acercan peligrosamente, y lo único que pienso es en robarte un beso. Sé que la tensión aumenta, te acercas más y yo me acerco más. Nuestros ojos se observan fijamente, tus ojos cafés muestran mi reflejo y en los míos puedes ver el tuyo. Una ligera sonrisa para disipar la tensión. Me acerco más y puedo sentir tu respiración. El palpitar de tu corazón, más bien el mió. El tiempo se detiene y de repente... 

Juguetes


Juguetes malditos y endemoniados, malditos que te hacen creer que eres feliz cuando simplemente eres tú la jodida marioneta. Dentro del paquete del mal viene una máscara, un disfraz y unas cadenas, así mismo, se incluye un montón de ilusiones, imágenes y falsas esperanzas. Con unos bellos ojos que ven directamente a tu alma, una piel que te invita a cubrirte con ella y el olor más hermoso y embriagante que puedas recordar. Un juguete que te hace creer que lo controlas y que sin embargo te destroza. Que aprovecha tu punto más vulnerable y cuándo haz depositado la mayor cantidad de confianza para destrozarte, destruirte y dejarte hecho mierda. Con una etiqueta de peligro de alto riesgo tan larga y complicada que nos da hueva leer. Los únicos que disfrutan estos juguetes malditos, donadores de placer, son aquellos pendejos que decidieron desconectar sus sentimientos, jugar únicamente un ratito y largarse por un modelo nuevo. Já inteligentes ellos. Pero mientras los clientes más débiles e ilusos poco a poco pierden su felicidad, estos juguetillos se aburren; se desconectan y simplemente buscan un nuevo dueño. Un nuevo títere a quien robarle las esperanzas, ilusiones y lo más importante: la alegría. ¿A poco pensaste que estas güijas eran de pilas? Pues no, pedazo de pendejo, la verdad es que estos utensilios funcionan con tu alegría. Por eso debes de usarlos como entretenimiento de duración corta. No sufras más, disfruta y juega. Consigue tu juguete en el puesto de la esquina más cercano. 

Sin vuelta


¿Dónde fue que erramos el camino? ¿Dónde fue que las caricias y cariños, se convirtieron frías y sigilosas torturas? Quisiera saber el momento en el que todo cambio. El momento en el que todo se convirtió en una guerra sin posible ganador. Una guerra que nos desgasta y lastima. Esos golpes en silencio que no dejan una marca pero dejan el dolor. Tan sólo quisiera encontrar el momento en el que dejamos de caminar juntos en el sendero, para empezar a empujarnos. De reírnos y ser felices nos olvidamos de todo eso. Buscamos escusas para odiarnos cada vez más, volver es muy difícil. Simplemente sé que no hay marcha atrás; tomamos el camino sin retorno. Un camino sin vuelta atrás. Es el momento de decir adiós. Aún cuando se que te amo, nuestra naturaleza es muy similar. Siempre estaremos peleando y es por ese amor que te tengo. Es este amor el que me obliga a irme. No te quiero lastimar y que con tus heridas no soportes mi mirada. me asusta la idea de ver odio en tus ojos. Reflejando mi ira, tu dolor, la pasión. Una mirada que me duela. Una mirada que me mate. 

Dedicatoria


La verdad es que simplemente lo leo y leo y  una vez más lo vuelvo a leer. Reconozco cada forma, cada símbolo, calda letra, cada guión punto o exclamación. Sin embargo se que esas formas de expresión no son referentes a mí.  Cierro los ojos y con todo la fuerza de mi mente y de mi corazón espero de manera irracional que aquellas palabras fueran dedicadas a mí. Que aquellas palabras me las dijeras a mí. Esa certeza de saber que es un sentimiento mutuo y no simplemente los juegos de mi mente. Que busca desesperadamente una señal para juntar valor. Una señal para decirte que aquello que escribía era únicamente para ti. Mi dolor, mi sufrimiento e incluso me atrevería a decirte que mi amor. Sólo eso desearía, que esta vez aquellas palabras fueran para mí. No más juegos mentales. Simplemente, mí dedicatoria. 

Sincuenta


Sólo abrázame al frió de septiembre con la luz de la luna cubriendo  nuestros rostros. Con esos hermosos ojos. Embriagándome con tus besos sabor a chocolate. Todo mientras reímos un rato, jugamos. Y disfrutamos de ver las estrellas bajo esa manta que nos protege de los peligros de la soledad. Siento tus manos estrechando las mías. Tus dedos entrelazados. Estas tan cerca que me marea el olor de tu pelo. Por un pequeño e insignificante instante creo que soy feliz. En este momento dejo de pensar en el futuro. En el pasado. Simplemente, vivo.  Disfruto cada segundo que estoy a tu lado. Cada momento que puedo robarte de la soledad y estar contigo. Una ráfaga de aire sacude nuestras espaldas, obligándonos a abrazarnos. Puedo sentir el calor de tu piel, tu corazón. El frió de tu respiración. Parece ser que todo es perfecto. No me imagino otro lugar. Otro momento que no sea ahora y contigo. Así. Tú y yo. Abrazados. Jugando y riendo. De repente se me ocurre esta tonta y egoísta idea. Estemos juntos hasta que terminemos de contar las estrellas. Al fin y al cabo sólo están sincuenta. 1, 2, 3…

Perdón


Una vez más cierro los ojos, pienso en todo lo que me dijiste y lo siento. Nunca fui perfecto y nunca lo quise ser. Quizá sea la última vez que pueda decidir cerrar mis ojos. Los pensamientos me atormentan con tu dolor y poco a poco dejo de respirar. Cada pequeña parte de mi cuerpo se concentra en recordar tu rostro. Quisiera morir con una sonrisa. Aunque sea invocando tu imagen. Una vez te lastime y es muy tarde para que regreses. El último adiós fue dicho y no hay nada que pueda hacer. Al menos, pronto estaremos juntos. Quisiera que en vez de haberte discutido y peleado esa vez hubiera estado de tu lado. Listo. Simplemente apoyándote. Dándote el abrazo que necesitaste. Lloro tu muerte. En parte me siento culpable. Me siento miserable una escoria. Fue mi culpa tu suicidio. Te di la espalda cuando más me necesitabas. Desde ese momento dejé de querer vivir. Una interpretación de cáncer, pero, simplemente decidí dejar de luchar. Cada día de mi vida me lamento no haberte dicho lo hermosa que eras. Lo perfecta que fuiste. Lloro cada momento que evadí decirte lo mucho que te amaba. Por favor perdóname. Quiero sentir que puedo tocar tu mano. Tus dedos entrelazándose con los míos. Sentir tu apoyo mientras me mientes y me dices que no me preocupe. Que todo saldrá bien. Que no me dolerá morir. Espero al menos que entiendas lo que siento. Espero que vuelvas a mí. Necesito creer que te podré decir que lo siento. Necesito tu perdón. .  Sólo… dame tu perdón. Ya no me aferro a la vida con la esperanza de volver a verte. El último suspiro viene y el vacio cada vez se siente más frio. Cierro los ojos. Esta, es la última vez. Todo se vuelve negro. Noto que sonrío, creo que… veo tus hermosos ojos cafés. Al menos morí con tu recuerdo.

Simplemente no lo sé


Qué asco me doy. Abandoné todo. Mis creencias. Mis ideas. Lo cambié todo por un concepto que no comprendo. Me vendí. Cambie mi esencia por algo que no soy.  Adopte tus creencias. Tus ideas. Incluso tus conceptos. Me convertí en una calca. Una copia de una imagen. Una máscara. Sólo un disfraz para ocultar todo lo que soy.  Quizá no el mejor, pero al fin de cuentas lo que soy. Simplemente me repugna la idea de lo que hecho. Mi piel me rechaza. Me gustaría arrancarla. Quemarla. Dejar atrás todo lo que aparento. Cortar las cuerdas de la máscara y demostrar quién soy. Pero eso no es posible. Al menos no aquí, por eso me marcho. Necesito un nuevo comienzo. Aprender y mejorar. Al fin y al cabo de eso se trata: mejorar. No te digo que todo es malo. Simplemente.. no es quién soy.  Puede que no me entiendas, pero derramar lágrimas de nada servirá. Sólo correrá el  maquillaje que traes puesto. Tú mascara, aquella con la que cubres tu rostro. Esa venda que cubre tus ojos y te impide ver.  La falsa sonrisa que muestras para aparentar que todo es perfecto y que no hay nada malo; no me convencerá de lo contrario. Te conozco o al  menos eso creo. Si es que todavía creo eso. Necesito pensar, volver a creer en mí. Regresar al comienzo Saber quién soy y a dónde voy. Tomar esta idea y aferrarme a ella. Tengo que creer que existo y no soy un producto creado por ti.  Tanto tiempo pensé en ti. Tanto tiempo creí saber que sentía de ti. Que creía de ti. No provocó más que un olvido de todo eso en mí. Una dependencia que me llevo a utilizar una máscara. Decir siempre si, aún cuando eso me provocara dolor. Por ti olvidé parpadear. Olvide respirar e incluso olvidé vivir. Dejé todo lo que amaba y creía por lo que amabas y creías. Te amo y no lo puedo negar. Pero esto… solamente me destruye. Me corrompe. Simplemente no lo puedo soportar.  Siempre te tendré en mi corazón, pues una parte ya te la has quedado.   Sé que mi partida lloraré. Te extrañaré. Me dolerá. Cada momento que pasamos juntos lo atesoro como diamantes en mi memoria. Mis sueños junto a ti. Mis risas y suspiros. Cada te quiero, cada hola, cada buenos días, cada buenas noches, todos eran un te amo. Uno que no pudiste regresar. Te falle. Me falle. Es lo mismo. Ahora no sé a quién decepcioné. Puede que a ti, a mi o a todos los demás. Simplemente… dejamos de existir. Unos antes y otros después. Nos convertimos en parte de lo mismo. Ocultamos nuestros temores, nos burlamos de los demás y fingimos ser felices. ¿Realmente eres feliz? Hace unos días te diría que los momentos que estaba contigo eran mi luz. Mi felicidad. Ahora no lo sé. A veces me pregunto si no es todo un sueño. Si es real. Si estoy vivo. ¿Quién soy? Ya no lo sé. No sé qué pasa. Que es o como es. No puedo definir si estoy o no. Al fin de cuentas. ¿Qué es estar?... Vivir.¿?... ¿Qué es vivir?... Será cuestión de sólo respirar y tratar de sobrevivir. Pero, ¿sobrevivir a qué o quién? Mis sentimientos se confunden con mi razón. No sé si te amo o te extraño. Si eso es posible. Si es que no soy producto de tu mente, o tú de la mía. Lo único que sé es que en el momento en el que entraste a mi vida me perdí. Deje de existir. Usé la máscara. Escondí mi miedo. Maquille mis inseguridades. Desaparecí. Me mezclé en la manada. Me volví otro borrego. Me aborrezco. Qué asco. Quizá sea mejor morir. Apagar la luz. Empezar otra vez. Aprender algo más. Vivir otra experiencia. Simplemente pasarme la pastilla morada que tengo en la lengua. ¿Despertar? ¿Irme? ¿Regresar? Simplemente partir de aquí. Sólo tomarme el vaso y tragar el veneno morado.  Al fin y al cabo. ¿Qué es morir?

Enamoramiento, sueño u obsesión


¿Enamorarse, es acaso querer memorizarse cada pequeño y hermoso detalle de tu rostro? ¿Querer sentir el calor de tu piel, o poder sentir el olor de tu cuerpo? Es desear a cada instante poder hablar contigo, escucharte y en tu inmensa complejidad no tanto entenderte, sino quererte.  Saber que puedo estar ahí por lo que necesites. Ser tu guardián. Tu esclavo. Tu confidente. Aquél al que el llanto en su pecho sea en señal de consolación y afecto. La búsqueda de un cariño. ¿Es acaso, querer vivir contigo, aunque sea un pequeño instante de tu vida, un crimen del que soy responsable? Tan solo anhelar despertar y verte. Saber que estas a mi ladi. Desearte y amarte. Aún sabiendo que jamás seré tu dueño. Será todo una simple obsesión, un enamoramiento o un sueño.  Quizá sólo sea parte de un sueño, del que todavía no he despertado. Mientras pueda estar contigo, espero no despertar jamás.

Te amo


No es que sea una falta de seriedad o que lo tome todo como una broma. El hecho de que diga tantas veces te amo, es que me acostumbre a la idea. Es que en el momento en el que te lo quiera decir no huyan las palabras de mi boca. Quisiera no hacer esto, pero, siento que es el único modo en el que podría decírtelo. Ahora, el peor de todos los riesgos, es que te acostumbres tanto a escucharlo que en el momento justo no te produzca la mínima sensación. Que horrible frase: te amo. Tan complicada. ¿Por qué los sentimientos humanos son tan complejos? Quizá no son complejos y nosotros los enredamos. Protegemos nuestros egos, confianzas y morales. Buaj… pura tontería. Debería ser más fácil. Llegar. Saludar y simplemente decir Te amo. Si, así de sencillo, corto y sin un largo teeeee aaaaaaammooo; ni que le quisieras oler el aliento. Rápido, preciso y conciso que se exprese perfectamente lo que se siente. Sin miedos y rodeos. Adiós a toda esa tontería y basura de cortejos y pensamientos complicados. Si se siente, se siente. Así de duro y áspero es el amor. Bueno, supongo que seguiré tratando de acostumbrarme. Al menos será más fácil. Por cierto… ¿Te he dicho que te amo? 

Ciento cincuenta y cuatro


Creí juntar el valor necesario. Recorrer todo el camino hasta tu casa. Incluso junte el valor para comprarte esas flores que tanto amas. Subí los ciento cincuenta y cuatro escalones desde la calle hasta tu departamento. Revisé cada una de las puertas rojas con los números dorados. Imprimí esa sonrisa de seguridad y ternura en mi rostro y traté de ordenar lo que diría. En cuestión de segundos me encontraba frente a tu puerta. La música de tu apartamento se escuchaba y podía percibir tu olor. Ese dulce perfume, la delicia de tu piel. Casi podía sentir tu calor una vez más.  Me sentía lleno y emocionado. Pero el miedo volvió a mí y recordó el dolor. Todo el dolor que sufrí una vez. Todo lo que creí importante finalmente no lo era. Tu sonrisa me golpeaba frenéticamente los costados de mi pecho. Finalmente decidí no tacar la puerta. Dejé las flores tiradas en tu entrada. Me di la vuelta y te empecé a olvidar.

Sólo pasaba


Hola. Sólo pasaba por aquí. Pasaba por que necesitaba verte. Necesito saber que existes.  Necesitaba que todavía quede algo por lo que luchar. Algo que me impulse a pararme cada día. Simplemente una razón para seguir, cuándo el cuerpo no puede más. Cuando el corazón quiere dejar de latir. Sólo ver tu sonrisa, sentir tu palpitar. Un segundo más en mi vida. Sólo un respiro de tu presencia. Pasaba por esa necesidad, una escusa. Enamorarme una vez más de ti. Sentir la pureza de tus palabras. Pasaba solo porque necesitaba una razón para existir. No concibo un mundo sin ti. Un mundo tan solo. Ahora que te conozco no te puedo dejar ir. Necesito necesitarte. Quiero quererte. Todo esto solo por que pasaba por aquí. 

Disculpa:

Te ruego no me mires a los ojos,  pues en ellos, sólo tú reflejo puedes ver. Perdóname si agacho la cabeza, pero, me da miedo lo que puedas pensar.  No es que me avergüence, pero me da miedo perderte. Yo sé, que esto, es una cuenta regresiva que no puedo detener ni evitar. EL tiempo se agota y sé que te irás. Pronto partirás dejando un torbellino de confusiones y deseos. De afecto. Un afecto que no sé cómo expresarte. Más de una vez, las palabras se olvidaron en mis labios. Huyeron, presas del pánico de lo incontrolable. El tiempo pasa y no hay nada que pueda hacer. Nada para evitar ese dolor inminente.  Esa duda que me mata y me vuelve loco. Esa obsesión. El tiempo. Nunca hubo una esperanza en mi ingenuidad. Lamento la incomodidad. Discúlpame por disculparme. Nada puedo hacer. El tiempo se acaba y ahora me doy cuenta. Te perdí desde el momento en que me enamoré de ti. 

Tulipán rojo


Hoy vengo a ti con la ilusión de sonreír. Me postro ante ti como la persona que soy. Quien soy; con todos mis defectos y virtudes. Te escucho y sonrío, con esa sonrisa tonta que me provocas.  Mis ojos no son más que imágenes de tu reflejo.  Para mi eres un pequeño tulipán rojo.  Hermoso por naturaleza. Criatura perfecta y delicada.  Fuerte. Roja como el fuego; llena de pasión.  Sólo quiero estar contigo. Verte crecer. Verte vivir. Verte soñar. Que el viento juegue con tus pétalos.  Ser parte de ti. Esto es lo que pienso. Lo que siento. Respiro y sueño.  Mi  tulipán rojo, disculpa que te moleste, pero, sólo pasaba para verte existir. Pasaba por que te necesito.

Rojo frambuesa


Labios de frambuesa que me incitan a morderte. Quizás sacar un poco del rojo cardenal de tu cuerpo. Pintar mis labios con tu sangre, sentir tu pasión y saborearte. Desearte y anhelarte. Ver en esos ojos la pasión; el fuego de tu alma. Sólo darte un abrazo, aún un beso en mi mejilla me pone a temblar. Me deja esa sensación de idiota, con la sonrisa de oreja a oreja. Sólo te miro. Te contemplo. Tus labios de frambuesa me incitan al desorden. Te amo de rojo. Te resalta y te hace hermosa.  Tu gracia y tu agilidad. Tu belleza. Hermosa como una rosa, deliciosa como una frambuesa y de movimientos bellos como un cardenal.  Pinta de rubí mis labios, con un poco de tu sangre. Séllalos poniéndoles tu dedo. Vuélveme loco. Hazme vivir pasiones intensas. Llenas de fuego, como el que me quema por dentro. Déjame amarte y llenarte de rojo. Déjame amarte y sentir el fruto de tu deseo. Déjame probar tus besos de frambuesa.

Olores que cambian


Parece ser que más que un gusto general era una línea de descripción. Una línea que al ir juntando cada detalle, apuntaba a una sola persona. Un solo olor. Discúlpame, prometo no estorbar más. No incomodarte ni quitarte tiempo. Mi olor te opaca y esconde el que buscas. Si es necesario me iré. No me volverás a oler. Al menos no seré el principal. Lo único que cambió fue mi apariencia pero en escancia soy yo. Como la vainilla de su vaina al extracto. El olor es el mismo pero la forma no. Mi olor es el mismo. Me canse de buscar. Me canse de esperar. Ya no quiero más un hola frio. Ni el resto de tus suspiros. No quiero ser un acompañante molesto. Supongo que empezaré a olvidar. Será una transformación completa esta vez la vainilla olerá a canela. No seré el mismo. Cambiaré. No sé si para bien o para mal. Al menos no seré el mismo contigo. Mucho menos una carga o una incomodidad. Cambia mi olor. Cambia mi esencia. Cambia mi ser. La suave vainilla ahora será fuerte el olor: un olor a canela.

Cuentos


Toma mi vida, mi alma, mi nombre. Toma todo lo que soy. Hazme un personaje de tu cuento, un personaje de tu historia. . Prefiero vivir en tu cuento a esta fría y cruda realidad. Una realidad sin ti. Invéntame y cámbiame. No me importa ser un monstruo, un ogro o una bestia. Quizá solo sea un espectro de quien soy. Déjame amarte en secreto. Déjame quererte por lo menos un tiempo. Si es posible hasta darte un beso. Quiero ser parte de tu imaginación. Si crees no poder evitarme el dolor, mátame, antes del segundo capítulo, si quieres. Sólo no lo hagas sufrir cómo a mí. Déjalo vivir junto a ti aunque sea unos momentos alegres y felices, después arrebátale la vida. Mátalo como quieras confío en tu imaginación. Yo sólo quiero ser un personaje de tu novela. Por muy pequeño que sea, quiero estar presente. No me importa lo que le hagas, sólo no le rompas el corazón. Si es necesario que lo atropelle un tren. Pero no le lastimes. No me traiciones.  Déjame ser feliz. Al menos en tu cuento

¿Máquina u hombre?

A veces no se qué pensar. Simplemente me gustaría tener botones. Así, como un robot. Uno para apagar mis pensamientos o bajarles el volumen y otro para apagar mis sentimientos.  No, en vez de apagar mis sentimientos cambiarlos. Girándolos como si fuera el tiempo del tostador.  Simplemente regularlos y controlarlos. Pero sin tener el horrible efecto secundario de una voz electrónica y caminar como inmovilizado. Unos botones súper futuristas y así. Es más siguiendo la mega tendencia. Que fueran touch o de comando de voz.  Controlar mis sentimientos y mis pensamientos. En especial los que son hacía ti. Si me lastiman, darle borrar y reiniciar. Sin contar la hermosa herramienta de deshacer para cuando meto la pata. Me ahorraría y te ahorraría mucho dolor. Ponerle reproducir y pausar a esa vocecita interior que me dice que te quiero. Ese usuario que me ordena que hacer.  Pero entonces… ¿cuál sería la emoción? Sería más aburrido en definitiva. Prefiero aguantarme el dolor y medir mis tarugadas antes que parecer una caja con algoritmos.  En definitiva siempre puedo empezar otra vez. Ah, y antes de que sea muy tarde. Te amo. Reiniciando: lllllllllllllllllllll95%.

Vendado

Camino con una venda en los ojos. Una venda que me has puesto o quizá fui yo de forma voluntaria. No puedo ver. Estoy cegado por ti. Estoy vendado por tu belleza, por  la magnificencia con la que te veo. Sin embargo soy carente de valor. Me da miedo caminar. Me da miedo no saber donde piso; a dónde voy. Me da miedo no saber qué pasará. No estoy acostumbrado a estar cegado. Tengo miedo y es miedo a la incertidumbre. A no controlar lo que pasará. Miedo a tu reacción. Miedo de mí. Se podría decir que es mi cobardía. Mi venda es mi cobardía causada por ti.  Juntaré el valor y tal vez así, me pueda quitar la venda. Tal vez pueda volver a ver.

Soledad

Me siento solo. Aún cuando estoy rodeado de gente. Veo que mueven la boca y hace ademanes pero no escucho ni siento nada. Sólo me cierro. Me escapo a mi mundo surreal. Ahí creo que no me siento solo. Para serles honesto les confieso algo. Tengo miedo de morir solo. Me da pavor el simple hecho de pensarlo. Todo lo veo negro. Con una oscuridad tan espesa y fría que la siento como la muerte. No tengo nada que decir. Sólo pienso, escribo y me encierro. El único momento de luz en mi día es cuando entras. Me deslumbras y no provocas otro efecto más que embriagarme y hacerme decir tarugadas. Incluso podría pensar que soy feliz. Pero eso sería un insulto a la auténtica felicidad. Mi destino es solo y sombrío. Sin verdaderos amigos y familiares. Triste. Sólo espero que ese rayito de luz que me brindas no desaparezca. Aún cuando muera solo. Al menos sabré que estuviste cerca.
 Muchas veces usé la escusa de la distancia, el horario o el tiempo pero, la verdad es que no hay peor distancia que la que impone uno y no hay peor tiempo que el que quiere uno. Mi vida fue una sucesión de escusas y evasivas. Es normal que la gente no note que no estoy presente. Me fui a mi mundo mágico. Pero la tristeza me persigue. No puedo huir ni escapar. Que frio es todo. Definitivamente no hay pero soledad que la que uno escoge. 

Gira, gira en la ruleta

Una vez más jugueteo con esta pistola. Le doy vueltas y vueltas. El tambor está cargado con una bala y en estos momentos deseo que sea la ganadora.  No puedo soportar las imágenes en mi cabeza. Las palabras que amargamente me dijiste. El dolor es recurrente y parece que la única escapatoria es esa.  Gira. Gira. Gira. Jalo el gatillo. Tick. Una vez más. Quizá sea la buena. Gira y gira y tick. No tengo el valor para poner la bala cargada y dispararle. En estos momentos creo que será lo que tenga que ser. Si muero bien. No creo que nadie se inmute. Ya no aguanto los gritos en mi cabeza. EL dolor es más intenso. Una lágrima desliza mi rostro. Un gusto salado y amargo. Gira. Por favor que esta sea la buena. Tick. ¿Por qué no puedo morir? Sólo quiero tranquilidad. El frio del metal se empieza a sentir en mis dedos. Detener el revólver, apuntando a mi frente, se hace cada vez más pesado. De haber sido una lágrima, única y solitaria, se ha convertido en un mar de lágrimas que hinchan los ojos e impiden la respiración. Sólo quiero que acabe. Termínalo. Un pum y todo se volverá silencio. Quizá ni lo sienta. Una vez más junto el valor, le doy la vuelta. Gira. Gira y…

El Payaso

Me voy y esta vez será para siempre. No miraré atrás. Dejé que los recuerdos se fueran en los globos de colores. Lo sé, soy solo un payaso de circo, uno pobre. Un payaso al que tus rechazos le borraron la sonrisa. Ahora sólo soy el payaso triste. Aquél al que le embarran pastel o lo bañan con agua fría. La risa ya no me hace feliz. Cada carcajada del público ahora es humillación; un constante y doloroso recuerdo de tu despecho.  Antes era un ser jovial, alegre y lleno de vida; por tu culpa me sumergí en una tristeza con la que me fui apagando. Los colores se convirtieron en gris. Me perdí esperando tus respuestas. No puedo soportar la idea de amarte así. Ya es tarde, me iré. Que mi paso sea dictado por la melodía de mi triste violín.  Buscaré otro circo. Los recuerdos se fueron volando. Tal vez pueda empezar otra vez.  Un nuevo comienzo. Nuevos colores. Nueva sonrisa. Adiós mi payasita. Hasta nunca. Busco una nueva sonrisa.

Lágrimas

Lágrimas. Una medida de protección. Lubricación. Saladas. Húmedas. Pero también una forma de expresión. Una expresión humana. Pequeños ríos que inundan nuestros rostros. A veces marcados por la felicidad o por el dolor. Un dolor que muchas veces conecta lo emocional con lo físico. Lo lógico con lo irracional. Tan hermosas y tan bellas.  Aún cuando muchas personas se avergüencen del llanto. Lo crean una debilidad y no una fortaleza. No  es cuestión de un berrinche. Es cuestión de sentir. Sentir, eso que nos hace vivir; bueno o malo le da sabor a la vida. Esas pequeñas gotas que se deslizan hasta el fin de la barbilla. Nos marcan. Nos liberan. Sentir un dolor o una dicha. Una pérdida o una ganancia. Algo tan hermoso que encierra sentimientos tan opuestos. Lágrimas. Todas ellas hermosas.

Verdades incómodas, verdades a medias y mentiras piadosas

Hablando de verdades. ¿Te digo una verdad? Recuerdas ese momento cuándo me preguntaste ¿Quién te gusta? Pues, las palabras que se formularon en mi boca no fueron las mismas que juntaron el valor para salir. La verdadera respuesta eras tú. Eras, eres y serás. Siempre fuiste tú. A poco no es una verdad incómoda. Una verdad un poco difícil de digerir. Ahora ves porque me cuesta tanto trabajo decirlo. Fue por eso que invente una pequeña mentira. Algo para tratar de arreglar tu incomodidad. Evitarte un dolor y un distanciamiento.  Una mentira piadosa.. Solo un nombre. Nunca él verdadero. Sólo parte de la verdadera historia. Una verdad a medias. No lastimaba a nadie y ganaba tiempo. En ese momento no juntaba el valor para decírtelo. Ahora lo sé. Siempre fuiste tú. Ese es mi pequeño secreto. Esa es mi verdad.

Cambio y máscara

Ven, te invito a conocerme. Acércate sin miedo. Aquél que conociste murió. Esta enterrado muy dentro de mí. Cambió por tu culpa; cambió con el tiempo porque era necesario. Sus sentimientos e inocencia quedaron ocultos. Decidió disfrazarse; ponerse una máscara. Una máscara que solo tú puedes quitar. El niño al que conociste tiempo atrás murió. Creció. Cambió. Quizá no sea la persona que esperas que sea. No hay vuelta atrás. El cambio se ha hecho y aprendí a convivir con él.    Esto es en lo que me convertí. La máscara que me puse.  Acéptame. Espero que me entiendas y me quieras.

Estación de trenes

Estoy sentado, estático, mientras el mundo gira a mí alrededor. El tiempo pasa y la gente pasa a mí alrededor. Ni siquiera se inmuta. No notan que sigo esperándote. En la estación de trenes. Como cada día. Esperándote a que vuelvas. Tal como lo prometiste. Prometiste que volverías a mí. Que juntos empezaríamos otra vez. Un nuevo comienzo. Una nueva vida.  Veo trenes que llegan y trenes que van. Las noticias no me indican que  hayas perecido.  Tengo la esperanza de que no estés en la llamada zona de desastre. Espero que pudieras salir a tiempo. Que nos encontremos juntos una vez más.  Sigo esperando, mientras el pánico se apropia de cada parte de mi cuerpo. La desesperación y frustración de no poder hacer  nada. Quiero regresar y buscarte, pero no me dejan. Espero que mi amor y egoísmo te pueda traer a mí. Es lo único que puedo hacer. Espero. Los trenes vienen y se van. El reloj avanza y sigo aquí. Esperando que vuelvas. Esperando que sigas viva. Esperando poder oler uno más de tus alientos. Esperando que no hayas expirado el último.

Amor y muerte


Esta vez es muy tarde. Nunca más podre tenerte. Nunca más podre decirte que te amo. Sólo quedará en mis sueños. Dejaste un hueco imposible de llenar. Lo que más me duele es que esta vez ni siquiera podré verte, sentirte u oírte. Es muy tarde. Estoy sentado aquí. En el frio piso del invierno. Frente a esa caja monstruosa. Se perfectamente que hay en su interior. Para mí solo es dolor y lagrimas. Recuerdos alegres que no volverán a pasar. Lo único que recuerdo son los momentos normales y coloquiales de nuestra vida. Nunca más podré sentir tus labios. Oler tu pelo. Sentir tu calor o tus latidos en la palma de mi mano. Esta vez es un viaje del que no hay regreso. ¿Por qué tuviste que irte? ¿Por qué me dejas solo en este mundo lleno de dolor? Las lágrimas inundan mi rostro y no sé ni cómo juntar todos los pedazos en mi pecho. Vuelve. Quédate. No te vayas. Esto no es lo mismo sin ti. Los colores se han ido, la música ya no suena. Sólo hay frio y dolor. Desesperación y soledad. ¿Por qué tuviste que morir tan pronto? Ahora solo espero el tiempo para morir y volver a tus brazos. No sé que pase después de la muerte. Pero por ahora, es a lo único a lo que me aferro. Necesito creer que te volveré a tener. Necesito creer en algo. Ya pronto moriré y quizás estemos juntos en esta misma caja. Juntos… eternamente.

Presente, pasado y futuro

¿Por qué no puedo vivir el presente? O estoy en el pasado o sueño un futuro. Siempre deseo algo que no puedo tener. Los planes nunca salen como espero. Demasiadas variables. Realmente en mi intento de controlar mi vida, es lo único que no controlo. Quizá deba ir en la corriente. Dejar de luchar, rendirme ante la fuerza de todo. Sólo disfrutar hasta que no pueda más. Total ya estoy apagado. Hace tiempo dejé de ser yo. Morí. Enterré mis sentimientos.  Decidí ponerme una máscara  y crear una nueva historia. Enterrar el pasado. Mis tormentos me persiguen en cuanto cierro los ojos. El pasado, como una ola furiosa, me tormenta. Sólo puedo pensar en un futuro. El problema es que el único que no encaja soy yo. Debería morir. Estaría mejor todo. El silencio. Los recuerdos no me amedrentarían más. El deseo que se vuelve dolor. La misma pregunta me persigue. ¡¿Quién soy yo?! ¿En qué me convertí? No sé la verdadera respuesta. La máscara se convirtió en mi rostro. El problema es que siento que me ahogo. Ya no hay tiempo. El presente se vuelve pasado y el futuro en presente. Creo que en ningún momento estoy. Ahora todo es silencio. Quizás morir fue lo mejor. Ahora descanso en paz.

El Cuadro

Sentado. Contemplando. Viendo aquél rostro en el lienzo, mientras pasa el tiempo. Detenidamente recorro las líneas de esa figura. Su hermosa sonrisa, esos ojos llenos de amo. Cada pequeño detalle me lo memorizo. Lo grabo en mi mente. Todo es hermoso y perfecto pero algo falta. Mientras pasa el tiempo empiezo a notar las pinceladas. Empiezo a notar una ligera curvatura en el marco. Unos ojos perdidos en el tiempo. Surgen unas grietas perfectamente disimuladas y escondidas. La fase de enamoramiento se esfuma, noto cada detalle. La perfección con todas sus imperfecciones.
Debería irme y conservar sólo el hermoso recuerdo de la pintura perfecta.  Más no puedo. Estoy fascinado, totalmente perdido y enganchado. Con la mirada sigo las grietas tratando de encontrar su origen. Intento entenderlas. Acaricio el marco; lo siento. Cada detalle la vuelve más hermosa. Más completa. Perfecta. De pronto, todo el conjunto se ve terminado. Completo. Algo digno de admiración, ver y querer. No me puedo ir, es muy tarde. Me perdí en la pintura.  Las pinceladas se marcan en mi piel. El olor me enloquece y marea. Estoy en un estadio de euforia e hipnotismo.  Fascinación. Cada grieta, curva, punto, línea, forma y color me dejan perplejo. Ciertamente en tus imperfecciones está tu perfección. Deseo tenerte, más eres inaccesible. Para mi tristeza tendré que venir a contemplarte. Sentarme en este frío  y duro banco de madera. Esperando que pase el tiempo y me devuelvas la sonrisa. Esperando hasta unirme a tu pintura. En un solo y hermoso cuadro. Entero y perfecto.

Un insignificante escultor

Yo te amaba por quien eras. No por cómo te veías. Amaba tus defectos y virtudes. Incluso te veía con perfección.  Una obra maestra capaz de todo. Amaba observarte y escucharte. Eres hermosa, pero esa, era la menor de tus virtudes. Te amaba, pero ahora, no lo sé. La duda me mata; me ciega y asusta. Empiezo a sentir que no puedo salir bien de esta. Una obra maestra y yo solo soy un pequeño escultor, es más, un aprendiz de escultor. No puedo ni con mis propias figuras. Tantas veces he tratado de tallar algo similar a ti. No puedo. Eres increíble, única. Tus detalles, tu historia e incluso esas marcas. Esas grietas que empieza a dejar el tiempo. El daño que dejan los que te tuvieron. Le da más valor a toda la escultura. Tan blanca y tan pura. Quisiera esculpirte y estudiarte. De ser posible enmendar tus daños.  Déjame repararte, aún si soy un pequeño escultor.  Captar tu esencia, tú aroma, tu figura, tu personalidad y carácter. Todos esos elementos que te hacen única y magistral. La mejor escultura. Pero que se puede hacer, sólo es el sueño de un pobre aprendiz de escultor. Tan insignificante y sin embargo con sueños de grandeza.

Contando

Cuento. Cuento y cuento. Cuento números, historias, bromas, borregos para dormir, horas,  días, meses y años. Mientras me fijaba en todo lo que cuento, me di cuenta el tiempo que llevo sin verte. Ocho largos meses. Ocho meses sin verte… físicamente. Pues gracias a la tecnología es imposible no verte, oírte y hablarte. Sin embargo no es lo mismo.  Ocho meses. Es mucho tiempo para las personas. En ese tiempo cambiamos mucho.  ¿Qué habrá pasado? ¿En qué cambiamos? ¿Puedes creer que aún así siento algo por ti? Me gustas. Aún cuando pienses que no te conozco.  Qué tontería. Cuento las ausencias y cuento las promesas. Cuento los días y los momentos que pasamos juntos. Sobre todo cuento el tiempo que falta para que estemos juntos. Tic tac. Tic tac. Uno, dos tres. Tiempo. Tiempo. Tiempo. Al final eso es lo que más cuento, el tiempo; pero desearía contar tus besos y caricias.

Regresemos el tiempo

Pretendamos que no ha pasado. Sólo atrasemos unas horas las manecillas del reloj y pongamos de regreso unas páginas al calendario. Engañemos por un momento al tiempo y pretendamos que no hemos pasado por ese momento. Volvamos a vivirlo. Regresemos a ese momento en el que estábamos juntos, en el que no pretendíamos ser algo más que nosotros mismos.  Regresemos el tiempo, y con él, quitémonos esas mascaras que llamamos rostro. Dejemos salir quienes somos, nuestros deseos, lo que queremos y sentimos.  Dejemos de lado el que dirán y empecemos a actuar y a vivir.  Disfrutemos de la vida. Dejemos de lado nuestros miedos e inseguridades y volvamos a empezar. Perdonemos y olvidemos lo malo. Redime mis errores y disculpa por el daño. Cuenta hacía atrás. Quizá de esa manera todo el dolor acumulado se esfume. Empezar de cero. ¿Será posible? ¿O es sólo un sueño idiota? ¿Podré disculparme contigo? No te vayas, vuelve. Regresa el tiempo y empecemos otra vez. ¿Puedo tomar tu mano? ¿Confiarías en mí, una vez más?

Camino y hogar

Caminante sin rumbo y sin hogar. Tal vez tenga un sitio donde pasar la noche y cubrirme del mal clima. Más no tengo un sitio al cual llamarle hogar. Mucho menos uno al que pueda utilizar el adjetivo posesivo indicando mi casa. Desde que tengo recuerdos ha sido tuya; me la prestas para vivir y estar. Pero mía… eso nunca lo fue. Quizá sea momento de irme. Pero todavía no puedo. Necesito más tiempo al Sol.  Será cuestión de tiempo. La necesidad se hace más grande con el tiempo.  Muchas veces me preguntaron que si pasaba mucho tiempo. La respuesta siempre fue que no.  Me preguntaron si sentí nostalgia cuando no estaba. La respuesta era la misma. No.  Hacía casa donde estaba. Un hotel, un cuarto prestado, una cama, una almohada y una sábana. Me quedé con la idea de que mi hogar era yo. Una casa caminante, me faltaba la estructura arquitectónica. Suena desesperado, lo sé. Qué se le puede hacer si, así me acostumbre. Es similar a la soledad pero lo elijó yo. Eso quiero creer. Quiero tener mi hogar; un lugar donde encajar en este mundo. Me siento diferente. La gente no me odia pero no duro en el recuerdo mucho tiempo. Soy alguien con quien pasas el tiempo pero no con quien vives. Quizá pase por este sitio y me vaya. Caminante de lugares, sin hogar y sin personas. Solo yo. Varios caminos, varios hogares pero solo yo. Al fin y al cabo parece ser el único al que defraudo menos. Mi persona. 

Frankenstein

Ahora te da miedo verme. No soportas mi mirada. Te da miedo mi imagen.  El simple hecho de verme te asusta. Pero no soy otra cosa más que una más de tus creaciones. Soy un monstruo hecho por ti. Me moldeaste y enseñaste. Ahora no me toleras y te asustas. Me desconoces y huyes. Me mandas una horda con palos y antorchas a matarme. Más demonios y monstruos. Todos hechos por ti.  Acaso no es posible poder vivir contigo. Tanto miedo doy. Tú fuiste quien junto los pedacitos de aquí y de allá. Los uniste, cortaste y formaste. Tú integraste el nuevo cuerpo. Rellenaste los espacios y me diste algo similar a la vida. Hoy me desconoces. Yo no quería ser Frankenstein, pero así me hiciste. No me culpes por tus errores, que ahora se han marcado en mí.

La Bestia

Descubriste mi secreto verdad. Un secreto que simplemente de pensarlo te aterra. ¿Verdad que no es lo mismo que le pase a otra a que te pase a ti? Es idea te tiene perturbada. Si es lo que piensas… No sabes cómo reaccionar. Tu distancia me golpea y lastima. ¿Por qué no me confrontas? ¿Te da miedo mi secreto? No te gusta jugar el juego de la bella y la bestia pero, estoy seguro que si fuera otra persona disfrutarías del espectáculo. Me alentarías si no fueras tú la involucrada. Pero para serte honesto yo no tengo la culpa. Fuiste tú quien me engancho y sedujo. Un daño colateral.  No eres tu soy yo. ¿Cierto? La bestia da miedo y más cuando se presenta ante bella. Quizás no te convenza con un baile pues mis habilidades son otras. La pregunta es ¿qué tanto me conoces? ¿Me conoces o son simples prejuicios e imágenes? Me gustaría saber cómo te sentirías si me conocieras otra vez pero con los ojos vendados. ¿Cuál sería tu imagen de mí? Me gustaría que me dieras una oportunidad pero la realidad es dura. Te conozco o al menos eso creo. Sé que tú tienes interés en otra persona. Alguien, digamos, más a tu parecer. Por mi propio bien espero que el último pétalo no caiga. Nunca quise ser la bestia y menos lastimarte. 

Una comodidad incomoda

Empiezo a notar que ya casi no nos hablamos. Nuestros temas de interés son muy diferentes. Nuestros espacios ya no son los mismos. Hemos perdido el interés. Nuestras acciones y palabras no hacen otra cosa más que molestarnos. Con el tiempo sientes que invado tu espacio y tú el mío. No nos damos pausas y no conocemos los límites. Muchas veces he temido que seamos el mismo monstruo. Aquello que no hemos querido convertirnos y sin embargo; nuestro destino es triste.  Cada vez el conflicto es más grande. Nuestras independencias nos están afectando. Tú pensaste que era un arranque de celos y de poder. Pensamos que era una falta de amor. ¿El cariño se perdió? ¿En algún momento, volverá a ser como antes? En algún momento del camino todo se trasgredió. El cambio fue muy rápido y fuerte. Nos volvimos obsesivos y adictos. Nos separamos y cerramos. Ya no sabemos qué quiere el otro. Lamento que todo se empiece a hundir. Pero quizás el tiempo de separación sólo fue una máscara. Un efecto contrario al esperado. Tanto  nos quisimos extrañar, que terminamos olvidándonos. Perdimos el interés. El tiempo que pasamos juntos es incomodo y obligado. Las conversaciones parecen un interrogatorio unilateral en el que nos turnamos por ser los inquisidores. Buscamos provecho del otro sin querer involucrarnos. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Podremos volver a ser como antes? La respuesta se ve clara. No. EL cambio se ha hecho y ambos estamos cómodos con lo nuevo. Es más fácil vivir así. Ignorándonos. No toda historia siempre termina con un final feliz.  Por lo menos creemos estar cómodos.

Camino del precipicio

¿Has sentido ese sentimiento frío y doloroso? ¿Ese sentimiento de cuando recibes silencio o palabras frías de aquellos a los que más quieres? ¿Cuándo recibes esa mirada que mata o la espalda? Esas caídas. El cansancio y abrumo. Las lagrimas contenidas, el nudo en la garganta y el grito en pecho. Esa ira que sube por el cuerpo. La sensación que surge. Una sensación de abrazo a la muerte. Que se deriva de una posición hacia la vida de desinterés y hastío. Un pensamiento cálido en el que abrazas a la muerte y dejas todo. Irte. No volver. Dejar de sufrir. Esos pensamientos que te envenenan y te seducen. Piensas que la tristeza se esfume. Una salida fácil. Un odio que llena y marchita. Desesperación. Impotencia. Es en esos momentos en los que solo tu mirada, tus juegos y un abrazo me salvan del abismo. El sentir tu cuerpo. Tu corazón. Me distaren y me traen de vuelta. Me da una nueva sensación de calor. Disimula y disfraza el odio y cansancio. ¡Cuánta falta me hacías! Ya te necesitaba de vuelta. Sólo tú puedes lograr que esboce una sonrisa, bueno lo nombraremos así a falta de un mejor nombre, pues su imagen insulta a la autentica sonrisa. Tú presencia. Cuando estuve tan cerca de saltar al precipicio, me empujaste para atrás. Tu imagen. Sólo eso necesito. Me desviaste cuando ya iba caminando al abismo. Me sedujiste y me trajiste de vuelta a la vida. Me encadenaste a este mundo. Me separaste del precipicio.

Promesas

Promesas. Actos de palabra que muchas veces no son cumplidos. Nos conllevan a desilusiones y tristezas. Falsas esperanzas. Problemas y pérdida de confianza. Palabras que de no ser cumplidas no son más que eso. Palabras. Heridas que van dejando en las personas. Desinterés. Más por el contrario, de ser cumplidas nos provocan una gran dicha y emoción. Una alegría que no cabe en nuestros corazones. El saber que se puede creer. Que se puede tener una esperanza.  Una promesa, un contrato de palabra y corazón. Creencia y hasta cierto modo fe.  Promesas completas y falsas promesas. Un mundo nos rodea. ¿Quién nos lastima y quién nos cuida? Un eterno dilema. ¿Cuándo las promesas se cumplen? ¿Cuándo son palabras y rodeos? Dame una razón para creer. Dame esperanza. Bríndame una fe. Cumple tu promesa.

Respuesta del corazón al cerebro

Calla tú. Pues tu lógica nos cega y nos encela. Cierras los ojos y dejas de escuchar. En un vano intento de protegernos nos haces daño. Nos aíslas y lastimas. Me dices que deje de ilusionarme. Me dices que ya no sienta.  Tú, más que nadie, sabes que es parte del motor de la vida. Pero te da miedo. Un miedo a salir herido, a no salir airoso de tan gran campaña, un miedo al rechazo.  Te da pavor no poder controlar lo que pasará. Pues aún cuando eres maestro del conocimiento no controlas los sentimientos. Hay radico yo. Esa parte del ser humano que lo hace tan complejo, cambiante así como vulnerable y fuerte. Tú me mandas callar. Me mandas dejar de soñar y desear sin perder esperanza. Esta vez te pido que lo reflexiones. Ten valor. No pienses todo. No es un cálculo. Es pasión pura. Déjalo desbordar. Y si… salimos airosos, sabes la alegría que tendremos. Si no… así mismo es mi trabajo sanar. Puede que tarde pero de mis errores aprendo. Deja que sane. Quítate el miedo y dame voluntad. No pienses en todo. Déjalo sentir y vivir. Ayúdame a mejorar. A dar siempre el máximo; a nunca retirarnos ni rendirnos y siempre salir en alto. Protégeme y avísame. Pero no me niegues la oportunidad de ser feliz.

Cuando de amor y guerra se habla

Hoy estoy adolorido. Mi cuerpo y alma se posan a tus pies. Mi mente me quiere proteger. Sabe que piensas en otro.  Sabe que mis sueños no son más que eso: sueños.  Un deseo que peligrosamente se puede convertir en obsesión. Mi corazón late cada vez más aprisa y sin embargo no sé si es por desesperación o amor. Es prematuro decirlo, y más aún esa palabra. Amor. Tan peligrosa. Tantas veces usada falsamente hacía tu persona. Te ha herido y lastimado. Haz levantado  una muralla en tu corazón. A momentos pienso que cruzarla es imposible. ¿Qué probabilidades tengo de cruzar? La puerta me rechaza y en cambio; la abres para otra persona. Será que tendré que luchar. Tendré que quitarme el miedo y pelear. Pero… vale la pena sangrar. Una guerra que me costará tanto dolor. ¿Y si pierdo? ¿Te pierdo para siempre? Una guerra a fin de cuentas y en la guerra siempre hay dolor. Una guerra que preferiría evitar. No sé si esté preparado. Quizá perezca en el intento. ¿Qué se pierde? Una vida, una amistad, un amor o un sentir.  Cuando de amor y guerra se habla el costo humano es inmensurable. 

Ladrón

¿Y si cierras los ojos? ¿Qué tal que te descuidas y te robo un beso? Incluso quizás por un instante pueda robarte un sueño. Robarte de la realidad y trasladarte a mis sueños. Robarte un aliento y decirte lo que siento.  Expresarte y mostrarte el modo en el que late mi corazón.  Déjame robar tu tiempo. Tú prisionero, has hecho a mi corazón y sin darte cuenta lo tienes en tus manos. Cierra los ojos y duerme. Yo estaré para cuidarte de tus pesadillas y proteger tus sueños.  Te robare tus abrazos y tus besos. Tu cariño. Déjame entregarte mi escancia y robarte un poco de la tuya.  Robar tus pensamientos. Sellar tus labios con mis besos. Todo eso si me dejas robarte un beso. Déjame ser ese pequeño ladrón.

Como el mar

Eres como  las olas del mar. Bella, peligrosa, cambiante y fuerte. Puedo pasar horas contemplándote. Puedo intentar adivinar hasta donde llegaras la próxima vez. Vienes y te vas. Muchas veces me has arrastrado hasta lo más profundo de tu ser. Ahogándome. Aún cuando me intrigas, te respeto y te temo. Sé que puedo perecer en tus labios. Tengo que medir la marea, observar el clima y sentir la presión. Eres como el mar más calmo y como el más peligroso. Excitante, llena de aventura y pasión. Te deseo, sin embargo, en tu inmensidad no te puedo poseer. Pero en esta botella de cristal, encierro una parte de ti. Nunca te podre tener, al menos completamente.

Fantasma

¿Cuántas veces en mis dedos se quedó decirte lo que siento? ¿Cuántas veces mis labios no dijeron lo que el corazón sentía? Y hoy, es muy tarde para dar explicaciones. Tal vez mis te quiero nunca fueron suficientes.  TU presencia embriagaba mis sentidos, tenías el don para tenerme a tus pies. Siempre fuiste como un fantasma. Estabas ausente por momentos y muy presente en otros.  Pero tu presencia siempre me dejaba huella.  Una huella que se hacía cada vez más profunda. No me podía resignar. Sin saberlo me habías encantado. Muchas veces temí mostrarte lo que siento, por miedo a tu distancia. Ahora en silencio me lamento. Las lágrimas inundan mis mejillas y el silencio se ve desgarrado por mis lamentos.  Un adiós prematuro. Quizás se pudo haber evitado si se hubiera tenido el coraje. Hoy tienes nueva compañía y tu distancia se siente cada vez más. Haz dejado de ser mi fantasma, mi pequeña estrella. Me pregunto, ¿por qué nunca tuve el valor? Ese miedo irracional o era únicamente esa comodidad mediocre. Un conformismo disfrazado de miedo. Ahora si eres un fantasma. Un fantasma que se desvanece con el tiempo y se ve remplazado con tristeza en mi corazón. Hoy los recuerdos, no son más que cadenas de mi alma. Miedo. Una inseguridad que acaba con todo. Si tan sólo no lo hubiera planeado. Siempre controlando todo. Tratando de controlar lo incontrolable. Destino final: fracaso. Me duele. Mi fantasma se ha ido y quizás no vuelva nunca más. Hoy lloro en mi castillo, anhelando su regreso.

Sentencia del cerebro al corazón

Con el tiempo empiezo a querer ignorarte. ¡Calla estúpido corazón! Qué sólo lastimado y herido puedes salir de esto. Deja tus estúpidos deseos. Tu ingenuidad nos lastima y maldice. Muchas veces nuestras mejillas se inundaron, dejando surcos de dolor. Pero no he olvidado el bien que nos ha hecho. Por esa razón te perdono. Nos cambió. Nos hizo mejorar. Aún cuando nos costó sangre y esfuerzo. En parte se lo debemos. Fue en nuestra desesperación lo que nos catalizó a esta metamorfosis. Quizá después de todo no seas tan inútil. Deja tus niñadas e inocencias. Ciérrate una vez más. No te ilusiones. Sécate y cálmate. Palpita lentamente otra vez.  Hoy no te doy más permiso. Volveremos a ser fríos y calmos. Te dejaremos de lado y no podrás tomar decisiones. Más no pierdas la esperanza. Que si encuentras a alguien que haga que una vez más nos intoxiquemos y perdamos nuestra escasa cordura. Podrás volver a hervir la sangre.

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