Rêve


Agarrados de la mano caminaban a orillas del Sena. Un manto de estrellas los cubria. La tranquilidad y frescura de la noche los envolvía mientras paseaban. La belleza de la ciudad los atrapaba en su místico romance. Acurrucados caminaban al ritmo de los enamorados. Tambaleándose en su mundo. Las notas de aquél saxofón bailaban en el viento, jugaban y giraban. La luna tocaba para ellos. Los veia y con ellos se enamoraba. En su enamoramiento descendió hasta tocar con sus labios la ternura del río. Observaba como se besaban. El, la atraía a su pecho con la mano en la cintura mientras la cargaba ligeramente. Ella, levantaba ligeramente el pie y se entregaba a sus abrazos. Una sonrisa de afecto iluminó sus rostros y reanudaron la marcha. Así, simplemente, agarrados de la mano. Riendo. Besando. Amando. Juntos. El mundo era de ellos. Paris y la Luna tocaban para ellos.  

Andria


Le tomó las manos y la atrajo hacia su pecho. Mientras ella discutia le dió un beso. Sabía a enojo y confusión con una mezca de pasión y cariño. Al romper el sello de sus labios sus pechos se agitaban mientras los corazones luchaban por salir. ¿Por qué lo haces?-Pregunto ella. No tengo otro modo de decirlo.-contestó agachando la cabeza y levantando los hombros- Te vas y me habrás olvidado antes de que la manecilla de su primer vuelta. En sus ojos denotaba tristeza.- Es el único modo de que me recuerdes, robando un poco de tu alma. Las hojas caían. Mientras se miraban. El mundo giraba y ellos se desvanecian en el. ¿Y qué esperás?- ella preguntó, en su voz se oía enfado pero en sus ojos se leía lo contrario. Que me digas que me quieres. Que el tiempo se congele. Que pienses en mí cuando ya no esté.- queria decirle todo el desorden que se imponía en su cabeza- Olvida lo que dije. Sólo…quiero…que sepas que te amo. Las palabras flotaron en el bosque. Suspendidas. Ella tenía que partir, era muy tarde. Él lo sabía. Nada cambiaría. Levantando lentamente la cabeza, acercó su rostro al de ella y le dió otro beso. Podía notar la sal de las lágrimas. El primer beso es dulce, cuando te despides sabe a agua de mar. Lo siento- dijo ella entre lágrimas mientras se iba. Dió media vuelta y entre lagrimas le preguntó- ¿Por qué ahora? ¿Por que cuándo me voy me dices que me amas? Tomó su mano, tan suave, siempre la había querido. -Tenía miedo de perderte y lo logré. Te vas y me olvidarás. Así son las personas. Así es el mundo. Por extraño que suene, pensé que mi egoísmo podría hacer que te quedaras. Te quería ver sonreír. Te quería conmigo. Todavia recuerdo cuándo estábamos juntos. Cuándo tomábamos café y reíamos. No hay un día en el que me pregunte que salió mal. Cuando te perdí. Ella sin palabras se acercó. Le susurro al oído- Nunca lo dijiste, pensé que... Un ultimo beso, y cómo vino se fue. Fugaz. Se desvaneció en el espacio-tiempo. Y así se encontraba, sólo, en la estación de trenes. Esperando que con sus pensamientos ella pudiera regresar. Espernado que aquél recuerdo fuera real. Esperando que hubiera pasado. Aquella banca se sentía más fría. La sal regresaba a su boca y el frío del otoño desgarraba aquél cobarde corazón. Tenía miedo. Estuvo lejos de ella. Estaba sólo. Sólo quedaba una parte de ella en su mente. Tras su partida, una parte de su ser había muerto. Los trenes pasaban. Un último tren se detuvo frente a él, mientras rechinaba el vapor avisando la inminente partida, su corazón se desgarró lanzando un último grito de dolor. Una última vez respiró el nombre de su amada.   

Seguidores

Labels