Te ruego no me mires a los ojos, pues en ellos, sólo tú reflejo puedes ver. Perdóname si agacho la cabeza, pero, me da miedo lo que puedas pensar. No es que me avergüence, pero me da miedo perderte. Yo sé, que esto, es una cuenta regresiva que no puedo detener ni evitar. EL tiempo se agota y sé que te irás. Pronto partirás dejando un torbellino de confusiones y deseos. De afecto. Un afecto que no sé cómo expresarte. Más de una vez, las palabras se olvidaron en mis labios. Huyeron, presas del pánico de lo incontrolable. El tiempo pasa y no hay nada que pueda hacer. Nada para evitar ese dolor inminente. Esa duda que me mata y me vuelve loco. Esa obsesión. El tiempo. Nunca hubo una esperanza en mi ingenuidad. Lamento la incomodidad. Discúlpame por disculparme. Nada puedo hacer. El tiempo se acaba y ahora me doy cuenta. Te perdí desde el momento en que me enamoré de ti.
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