La
verdad es que simplemente lo leo y leo y
una vez más lo vuelvo a leer. Reconozco cada forma, cada símbolo, calda
letra, cada guión punto o exclamación. Sin embargo se que esas formas de
expresión no son referentes a mí. Cierro
los ojos y con todo la fuerza de mi mente y de mi corazón espero de manera
irracional que aquellas palabras fueran dedicadas a mí. Que aquellas palabras
me las dijeras a mí. Esa certeza de saber que es un sentimiento mutuo y no simplemente
los juegos de mi mente. Que busca desesperadamente una señal para juntar valor.
Una señal para decirte que aquello que escribía era únicamente para ti. Mi
dolor, mi sufrimiento e incluso me atrevería a decirte que mi amor. Sólo eso
desearía, que esta vez aquellas palabras fueran para mí. No más juegos
mentales. Simplemente, mí dedicatoria.
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