Soñando-olvido


Despertó después de un largo trance. En su boca se dibujaba la linea de la felicidad. Algunos dirían que había dormido. En su cabeza se convencía de que había sucedido. Había estado en lo que se podría llamar un sueño. Un mundo que se había construido detalladamente en su cabeza. Diseñado a su gusto y capricho. Perfecto, por así llamarlo. Lo que provocaba esa linea provenía más abajo de la cabeza. Rojo y fuerte palpitaba sin parar lamentando haber regresado. El sueño había culminado en un momento crítico; por extraño que parezca, aún tenía el dulce sabor en su boca. Su mente se concentraba trabajando más rápido de lo normal. Sus ojos se movian de lado a lado desorientados. Quería grabar el sueño en su memoria. Convertir el sueño en un recuerdo real; uno vivo. Uno que no se olvide. ¡Sus ojos! ¡Su mirada! ¡Su olor! ¡Su boca! Grabar cada detalle; la luz, el contraste...su cuerpo. ¿Por qué acabo? ¿No podía vivir eternamente en ese sueño? Vivir juntos. En eso pensaba. Su pequeño romance nocturno. No podía explicarlo. Podía sentir las texturas, los olores y sabores. La suavidad de aquellos labios y el sabor que le legaban. Pasó el dedo por su boca. Sintiendo. Recordando. Lentamente una neblina se iba apoderando de su mente. El negro abismo del olvido la invadía. Iba desapareciendo. Primero se fue el fondo. Difuminándose suavemente. No podía recordar más que aquél rostro. Rostro de inmaculada belleza. Rostro con dulces labios y mirada perfecta. Sentía besar ese cuello de deseo. Las narices que se cruzan en un juego de afecto. Un conjunto de belleza que se perdía en el olvido. Despareciendo. Se fue borrando quedando el recuerdo de una mirada lejana. Una mirada de amor y pasión. Se iba volando. Se fue. Todo era negro. Cerró los ojos concentrándose. Un sabor en su boca. Dulce y romántico. Un último sabor y así como todo empezó, terminó. Mágico y fugaz. Un dulce mundo que se desvaneció con la llegada de la luz. Un sueño de amor. Lo que de la noche nació, en la negrura dela memoria se perdió.  

Cura


En las palabras de tu silencio encontré el consuelo de este peso. Tan ciego, tan callado. El tiempo curó lo que las palabras no pudieron. La soledad de tu compañía congeló el fuego de mi pecho. Las mariposas se cristalizaron perdiéndose en el tiempo. Corre y no vuelve tomando lo que estuvo a su paso. Engranes que enfrían y calientan. Nacen y mueren. De tu boca callada debí aprender lo que sólo el silencio puede enseñar. Una cicatriz, recuerdo de una herida. Envejece con el tiempo. Tiempo que cura pero no olvida.  

"I"


Ingenua ilusión. Ingenuo sentimiento. En la mente confundió lo que los ojos mostraban. Que de un vago corazón; la imagen se idolatró. Ingenuo te heriste. Ingenuo te cortaste. Creaste una imagen. Creaste tu realidad. Creaste tu perfección. Creíste enamorarte. Ingenuo iresponsable corazón. Bobo. Tonto. Una soledad disfrazada. Ingenuo fuiste corazón.  

Burbuja


La inflamos juntos. Creció hasta que reventó. Su contenido era mayor que la fuerza que lo contenía. Voló alto y siguió creciendo, pero pronto debía terminar. La fragilidad. La belleza. Dentro, el reflejo de risas y alegrias rompian en colores. Más su estructura era inestable. Construida en la tensión y destinada a perecer. Fuimos juntos y terminamos solos. ¡Plop! Exploto, salpicándonos el rostro. La inflamos más de lo que podía y el aire la consumió. Sólo pequeñas gotas dejan un rastro de lo que fue. Rastro de la ilución. Ilución de mil colores. Gotas. Gotas separadas, salpicadas y lejanas. Gotas es lo único que quedó.  

Maldición


Un ardiente deseo invadió aquél desdichado ser. Deseo de ser parte de aquella alma pura. Hermosa de naturaleza y posedora de gran inteligencia. En su deseo radicaba su maldición, pués se juró nunca hacerle daño ni provocar sufrimiento alguno. Para grandeza de sus pesares, por medio de una larga meditación, comprendió que el unico modo de amarla sin dañarla era dejándola. Caminar el camino paralelo, así bajo el yugo de su juramento, sería capaz de nunca lastimar tan bella flor. Flor, que aún, poseyendo gran fortaleza, independencia y valor era de nobles sentimientos. Una flor que había resistido el paso del frío y la tristeza. Más de una vez, había visto ser arrancados sus pétalos en un simple juego. Juego llamado, por algunos, amor. Otros, manipulaban ese sentimiento para lograr fines materiales. Aquél desdichado no tenía otro remedio más que consolarla y cuidarla. Limpiar las huellas de su rostro y tratar de no marcar las propias.  

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