Qué
asco me doy. Abandoné todo. Mis creencias. Mis ideas. Lo cambié todo por un
concepto que no comprendo. Me vendí. Cambie mi esencia por algo que no
soy. Adopte tus creencias. Tus ideas.
Incluso tus conceptos. Me convertí en una calca. Una copia de una imagen.
Una máscara. Sólo un disfraz para ocultar todo lo que soy. Quizá no el mejor, pero al fin de cuentas lo que soy. Simplemente me repugna la idea de lo que hecho. Mi piel me
rechaza. Me gustaría arrancarla. Quemarla. Dejar atrás todo lo que aparento.
Cortar las cuerdas de la máscara y demostrar quién soy. Pero eso no es posible. Al menos no
aquí, por eso me marcho. Necesito un nuevo comienzo. Aprender y mejorar. Al fin y al cabo de eso se trata: mejorar. No te digo
que todo es malo. Simplemente.. no es quién soy. Puede que no me entiendas, pero derramar
lágrimas de nada servirá. Sólo correrá el
maquillaje que traes puesto. Tú mascara, aquella con la que cubres tu rostro. Esa venda que cubre tus ojos y te impide ver. La falsa sonrisa que muestras
para aparentar que todo es perfecto y que no hay nada malo; no me convencerá de
lo contrario. Te conozco o al menos eso
creo. Si es que todavía creo eso. Necesito pensar, volver a creer en mí. Regresar al comienzo Saber
quién soy y a dónde voy. Tomar esta idea y aferrarme a ella. Tengo que creer
que existo y no soy un producto creado por ti. Tanto tiempo pensé en ti. Tanto tiempo creí
saber que sentía de ti. Que creía de ti. No provocó más que un olvido de todo
eso en mí. Una dependencia que me llevo a utilizar una máscara. Decir siempre
si, aún cuando eso me provocara dolor. Por ti olvidé parpadear. Olvide respirar
e incluso olvidé vivir. Dejé todo lo que amaba y creía por lo que amabas y
creías. Te amo y no lo puedo negar. Pero esto… solamente me destruye. Me
corrompe. Simplemente no lo puedo soportar.
Siempre te tendré en mi corazón, pues una parte ya te la has quedado.
Sé que mi partida lloraré. Te extrañaré. Me dolerá. Cada momento que pasamos juntos lo atesoro
como diamantes en mi memoria. Mis sueños junto a ti. Mis risas y suspiros. Cada
te quiero, cada hola, cada buenos días, cada buenas noches, todos eran un te
amo. Uno que no pudiste regresar. Te falle. Me falle. Es lo mismo. Ahora no sé
a quién decepcioné. Puede que a ti, a mi o a todos los demás. Simplemente…
dejamos de existir. Unos antes y otros después. Nos convertimos en parte de lo
mismo. Ocultamos nuestros temores, nos burlamos de los demás y fingimos ser felices.
¿Realmente eres feliz? Hace unos días te diría que los momentos que estaba
contigo eran mi luz. Mi felicidad. Ahora no lo sé. A veces me pregunto si no es
todo un sueño. Si es real. Si estoy vivo. ¿Quién soy? Ya no lo sé. No sé qué
pasa. Que es o como es. No puedo definir si estoy o no. Al fin de cuentas. ¿Qué
es estar?... Vivir.¿?... ¿Qué es vivir?... Será cuestión de sólo respirar y tratar
de sobrevivir. Pero, ¿sobrevivir a qué o quién? Mis sentimientos se confunden
con mi razón. No sé si te amo o te extraño. Si eso es posible. Si es que no soy producto
de tu mente, o tú de la mía. Lo único que sé es que en el momento en el que
entraste a mi vida me perdí. Deje de existir. Usé la máscara. Escondí mi miedo.
Maquille mis inseguridades. Desaparecí. Me mezclé en la manada. Me volví otro
borrego. Me aborrezco. Qué asco. Quizá sea mejor morir. Apagar la luz. Empezar
otra vez. Aprender algo más. Vivir otra experiencia. Simplemente pasarme la
pastilla morada que tengo en la lengua. ¿Despertar? ¿Irme? ¿Regresar? Simplemente partir de aquí. Sólo tomarme el vaso y tragar el veneno morado. Al fin y al
cabo. ¿Qué es morir?
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