Calla tú. Pues tu lógica nos cega y nos encela. Cierras los ojos y dejas de escuchar. En un vano intento de protegernos nos haces daño. Nos aíslas y lastimas. Me dices que deje de ilusionarme. Me dices que ya no sienta. Tú, más que nadie, sabes que es parte del motor de la vida. Pero te da miedo. Un miedo a salir herido, a no salir airoso de tan gran campaña, un miedo al rechazo. Te da pavor no poder controlar lo que pasará. Pues aún cuando eres maestro del conocimiento no controlas los sentimientos. Hay radico yo. Esa parte del ser humano que lo hace tan complejo, cambiante así como vulnerable y fuerte. Tú me mandas callar. Me mandas dejar de soñar y desear sin perder esperanza. Esta vez te pido que lo reflexiones. Ten valor. No pienses todo. No es un cálculo. Es pasión pura. Déjalo desbordar. Y si… salimos airosos, sabes la alegría que tendremos. Si no… así mismo es mi trabajo sanar. Puede que tarde pero de mis errores aprendo. Deja que sane. Quítate el miedo y dame voluntad. No pienses en todo. Déjalo sentir y vivir. Ayúdame a mejorar. A dar siempre el máximo; a nunca retirarnos ni rendirnos y siempre salir en alto. Protégeme y avísame. Pero no me niegues la oportunidad de ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario