Estoy sentado, estático, mientras el mundo gira a mí alrededor. El tiempo pasa y la gente pasa a mí alrededor. Ni siquiera se inmuta. No notan que sigo esperándote. En la estación de trenes. Como cada día. Esperándote a que vuelvas. Tal como lo prometiste. Prometiste que volverías a mí. Que juntos empezaríamos otra vez. Un nuevo comienzo. Una nueva vida. Veo trenes que llegan y trenes que van. Las noticias no me indican que hayas perecido. Tengo la esperanza de que no estés en la llamada zona de desastre. Espero que pudieras salir a tiempo. Que nos encontremos juntos una vez más. Sigo esperando, mientras el pánico se apropia de cada parte de mi cuerpo. La desesperación y frustración de no poder hacer nada. Quiero regresar y buscarte, pero no me dejan. Espero que mi amor y egoísmo te pueda traer a mí. Es lo único que puedo hacer. Espero. Los trenes vienen y se van. El reloj avanza y sigo aquí. Esperando que vuelvas. Esperando que sigas viva. Esperando poder oler uno más de tus alientos. Esperando que no hayas expirado el último.
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