Simplemente
lo volviste a hacer. Abriste el cajón. Sacaste otro corazón y te pusiste a
jugar con él. Lo estrellaste, aplastaste estiraste y rompiste. Ahora recojo tus
deshechos y los tiro a la basura. Lo tomaste. Decidiste jugar un rato con sus
labios. Tentarlo. Acariciarlo. Le hiciste creer que lo querías. Pobre ingenuo,
sí sólo era otro corazón más del cajón. Tienes otro bonche para jugar con. Tú
los rompes y yo limpio. Así funciona. Juega
otro rato diviértete hasta que te aburras. Al fin que siempre encontrarás tu
cajón lleno. Ve. Juega y diviértete.
Rompe los corazones. Se feliz. Toca. Siente. Vive. Besa. Yo me encargaré de
cuidarte.
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