Y yo que me preocupaba por
perderte, nunca me di cuenta que nunca te tuve. Nunca pude ver que ya te habías
ido. Una vez más olvidé el momento. Cerré los ojos mucho tiempo, soñando un
futuro inexistente. Un futuro que se construye en el presente. Un presente olvidado
y abandonado. Ahora simplemente me
pregunto cómo olvidarte. ¿Cómo hacer algo que no sé? ¿Cómo hacer algo que nunca
aprendí? Juro querer olvidarte, sin
embargo sigues presente. Tu nombre. Tu rostro. Perdí lo que nunca tuve. Soñé lo
que siempre quise y nunca viví lo que pude. Ahora sin futuro, sueño poder
cambiar el pasado, pero la puerta se ha cerrado. Vuelve, un grito que no logró salir de mi garganta.
La sequía de tus besos y el ardor de la falta de tus caricias. Desesperado y
solo. Todo por no ver lo que estaba enfrente; por pensar lo que nunca fue. Te
alejaste en silencio y no me di cuenta. Sin decir adiós. Solo. El silencio de
mis pensamientos me aterra. ¿Dónde quedaste? ¿A dónde te fuiste? Hoy, solo
puedo aprender a olvidarte. Ahora que te vas, es tiempo de olvidar. Tiempo de
sanar. Abrir los ojos.
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