Juguetes malditos y endemoniados, malditos que te
hacen creer que eres feliz cuando simplemente eres tú la jodida marioneta.
Dentro del paquete del mal viene una máscara, un disfraz y unas cadenas, así
mismo, se incluye un montón de ilusiones, imágenes y falsas esperanzas. Con
unos bellos ojos que ven directamente a tu alma, una piel que te invita a
cubrirte con ella y el olor más hermoso y embriagante que puedas recordar. Un
juguete que te hace creer que lo controlas y que sin embargo te destroza. Que
aprovecha tu punto más vulnerable y cuándo haz depositado la mayor cantidad de
confianza para destrozarte, destruirte y dejarte hecho mierda. Con una etiqueta
de peligro de alto riesgo tan larga y complicada que nos da hueva leer. Los
únicos que disfrutan estos juguetes malditos, donadores de placer, son aquellos
pendejos que decidieron desconectar sus sentimientos, jugar únicamente un
ratito y largarse por un modelo nuevo. Já inteligentes ellos. Pero mientras los
clientes más débiles e ilusos poco a poco pierden su felicidad, estos
juguetillos se aburren; se desconectan y simplemente buscan un nuevo dueño. Un
nuevo títere a quien robarle las esperanzas, ilusiones y lo más importante: la
alegría. ¿A poco pensaste que estas güijas eran de pilas? Pues no, pedazo de
pendejo, la verdad es que estos utensilios funcionan con tu alegría. Por eso
debes de usarlos como entretenimiento de duración corta. No sufras más,
disfruta y juega. Consigue tu juguete en el puesto de la esquina más cercano.
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