Y así dijeron todos: Los
hombres no lloran y con esa idea te hacen crecer. Te dicen que el que llora es
débil. Te enseñan a encapsular tus sentimientos, encerrarlos y callarlos. Dejar
de ser tú y unirte a los demás. Ser seres idénticos y en serie. Dejar la
originalidad y la libertad. Negarte. Los hombres no lloran. ¿Y cuándo se siente
dolor? ¿Frustración? ¿Impotencia o tristeza? Ese nudo en la garganta cuándo ya
no sabes que hacer. Cuándo ya no sabes que sentir, que hacer. Esas veces en las
que lo único que se hace es morderse la lengua tragando, aguantando el llanto.
Y si, a mi me enseñaron que los hombres no lloran. Vaya falacia. Vaya sociedad
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