El problema es que mientras me
preguntaste en que pensaba te mentí. La verdad me daba pena decirte que en lo
único en lo que pensaba es en cada ínfimo detalle que hace que desee con más
fuerza gritar con locura que te amo. Que cada que sonreías, cada minúscula
parte de mi cuerpo se fijaba en la curva; en tus labios, o como simplemente
miraba tus ojos. Por supuesto era más fácil mentirte y decirte que no pensaba
en nada. Era mucho más fácil que tener que admitir como mi corazón late
con más fuerza e incluso, podría apostarte que si pusieras
atención, podrías observar cómo te veo a través de mis ojos. Podrías
comprender todo lo que siento por ti. Mi problema es no poder decírtelo.
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