Lágrimas. Una medida de protección. Lubricación. Saladas. Húmedas. Pero también una forma de expresión. Una expresión humana. Pequeños ríos que inundan nuestros rostros. A veces marcados por la felicidad o por el dolor. Un dolor que muchas veces conecta lo emocional con lo físico. Lo lógico con lo irracional. Tan hermosas y tan bellas. Aún cuando muchas personas se avergüencen del llanto. Lo crean una debilidad y no una fortaleza. No es cuestión de un berrinche. Es cuestión de sentir. Sentir, eso que nos hace vivir; bueno o malo le da sabor a la vida. Esas pequeñas gotas que se deslizan hasta el fin de la barbilla. Nos marcan. Nos liberan. Sentir un dolor o una dicha. Una pérdida o una ganancia. Algo tan hermoso que encierra sentimientos tan opuestos. Lágrimas. Todas ellas hermosas.
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