Dedicatoria


La verdad es que simplemente lo leo y leo y  una vez más lo vuelvo a leer. Reconozco cada forma, cada símbolo, calda letra, cada guión punto o exclamación. Sin embargo se que esas formas de expresión no son referentes a mí.  Cierro los ojos y con todo la fuerza de mi mente y de mi corazón espero de manera irracional que aquellas palabras fueran dedicadas a mí. Que aquellas palabras me las dijeras a mí. Esa certeza de saber que es un sentimiento mutuo y no simplemente los juegos de mi mente. Que busca desesperadamente una señal para juntar valor. Una señal para decirte que aquello que escribía era únicamente para ti. Mi dolor, mi sufrimiento e incluso me atrevería a decirte que mi amor. Sólo eso desearía, que esta vez aquellas palabras fueran para mí. No más juegos mentales. Simplemente, mí dedicatoria. 

Sincuenta


Sólo abrázame al frió de septiembre con la luz de la luna cubriendo  nuestros rostros. Con esos hermosos ojos. Embriagándome con tus besos sabor a chocolate. Todo mientras reímos un rato, jugamos. Y disfrutamos de ver las estrellas bajo esa manta que nos protege de los peligros de la soledad. Siento tus manos estrechando las mías. Tus dedos entrelazados. Estas tan cerca que me marea el olor de tu pelo. Por un pequeño e insignificante instante creo que soy feliz. En este momento dejo de pensar en el futuro. En el pasado. Simplemente, vivo.  Disfruto cada segundo que estoy a tu lado. Cada momento que puedo robarte de la soledad y estar contigo. Una ráfaga de aire sacude nuestras espaldas, obligándonos a abrazarnos. Puedo sentir el calor de tu piel, tu corazón. El frió de tu respiración. Parece ser que todo es perfecto. No me imagino otro lugar. Otro momento que no sea ahora y contigo. Así. Tú y yo. Abrazados. Jugando y riendo. De repente se me ocurre esta tonta y egoísta idea. Estemos juntos hasta que terminemos de contar las estrellas. Al fin y al cabo sólo están sincuenta. 1, 2, 3…

Perdón


Una vez más cierro los ojos, pienso en todo lo que me dijiste y lo siento. Nunca fui perfecto y nunca lo quise ser. Quizá sea la última vez que pueda decidir cerrar mis ojos. Los pensamientos me atormentan con tu dolor y poco a poco dejo de respirar. Cada pequeña parte de mi cuerpo se concentra en recordar tu rostro. Quisiera morir con una sonrisa. Aunque sea invocando tu imagen. Una vez te lastime y es muy tarde para que regreses. El último adiós fue dicho y no hay nada que pueda hacer. Al menos, pronto estaremos juntos. Quisiera que en vez de haberte discutido y peleado esa vez hubiera estado de tu lado. Listo. Simplemente apoyándote. Dándote el abrazo que necesitaste. Lloro tu muerte. En parte me siento culpable. Me siento miserable una escoria. Fue mi culpa tu suicidio. Te di la espalda cuando más me necesitabas. Desde ese momento dejé de querer vivir. Una interpretación de cáncer, pero, simplemente decidí dejar de luchar. Cada día de mi vida me lamento no haberte dicho lo hermosa que eras. Lo perfecta que fuiste. Lloro cada momento que evadí decirte lo mucho que te amaba. Por favor perdóname. Quiero sentir que puedo tocar tu mano. Tus dedos entrelazándose con los míos. Sentir tu apoyo mientras me mientes y me dices que no me preocupe. Que todo saldrá bien. Que no me dolerá morir. Espero al menos que entiendas lo que siento. Espero que vuelvas a mí. Necesito creer que te podré decir que lo siento. Necesito tu perdón. .  Sólo… dame tu perdón. Ya no me aferro a la vida con la esperanza de volver a verte. El último suspiro viene y el vacio cada vez se siente más frio. Cierro los ojos. Esta, es la última vez. Todo se vuelve negro. Noto que sonrío, creo que… veo tus hermosos ojos cafés. Al menos morí con tu recuerdo.

Simplemente no lo sé


Qué asco me doy. Abandoné todo. Mis creencias. Mis ideas. Lo cambié todo por un concepto que no comprendo. Me vendí. Cambie mi esencia por algo que no soy.  Adopte tus creencias. Tus ideas. Incluso tus conceptos. Me convertí en una calca. Una copia de una imagen. Una máscara. Sólo un disfraz para ocultar todo lo que soy.  Quizá no el mejor, pero al fin de cuentas lo que soy. Simplemente me repugna la idea de lo que hecho. Mi piel me rechaza. Me gustaría arrancarla. Quemarla. Dejar atrás todo lo que aparento. Cortar las cuerdas de la máscara y demostrar quién soy. Pero eso no es posible. Al menos no aquí, por eso me marcho. Necesito un nuevo comienzo. Aprender y mejorar. Al fin y al cabo de eso se trata: mejorar. No te digo que todo es malo. Simplemente.. no es quién soy.  Puede que no me entiendas, pero derramar lágrimas de nada servirá. Sólo correrá el  maquillaje que traes puesto. Tú mascara, aquella con la que cubres tu rostro. Esa venda que cubre tus ojos y te impide ver.  La falsa sonrisa que muestras para aparentar que todo es perfecto y que no hay nada malo; no me convencerá de lo contrario. Te conozco o al  menos eso creo. Si es que todavía creo eso. Necesito pensar, volver a creer en mí. Regresar al comienzo Saber quién soy y a dónde voy. Tomar esta idea y aferrarme a ella. Tengo que creer que existo y no soy un producto creado por ti.  Tanto tiempo pensé en ti. Tanto tiempo creí saber que sentía de ti. Que creía de ti. No provocó más que un olvido de todo eso en mí. Una dependencia que me llevo a utilizar una máscara. Decir siempre si, aún cuando eso me provocara dolor. Por ti olvidé parpadear. Olvide respirar e incluso olvidé vivir. Dejé todo lo que amaba y creía por lo que amabas y creías. Te amo y no lo puedo negar. Pero esto… solamente me destruye. Me corrompe. Simplemente no lo puedo soportar.  Siempre te tendré en mi corazón, pues una parte ya te la has quedado.   Sé que mi partida lloraré. Te extrañaré. Me dolerá. Cada momento que pasamos juntos lo atesoro como diamantes en mi memoria. Mis sueños junto a ti. Mis risas y suspiros. Cada te quiero, cada hola, cada buenos días, cada buenas noches, todos eran un te amo. Uno que no pudiste regresar. Te falle. Me falle. Es lo mismo. Ahora no sé a quién decepcioné. Puede que a ti, a mi o a todos los demás. Simplemente… dejamos de existir. Unos antes y otros después. Nos convertimos en parte de lo mismo. Ocultamos nuestros temores, nos burlamos de los demás y fingimos ser felices. ¿Realmente eres feliz? Hace unos días te diría que los momentos que estaba contigo eran mi luz. Mi felicidad. Ahora no lo sé. A veces me pregunto si no es todo un sueño. Si es real. Si estoy vivo. ¿Quién soy? Ya no lo sé. No sé qué pasa. Que es o como es. No puedo definir si estoy o no. Al fin de cuentas. ¿Qué es estar?... Vivir.¿?... ¿Qué es vivir?... Será cuestión de sólo respirar y tratar de sobrevivir. Pero, ¿sobrevivir a qué o quién? Mis sentimientos se confunden con mi razón. No sé si te amo o te extraño. Si eso es posible. Si es que no soy producto de tu mente, o tú de la mía. Lo único que sé es que en el momento en el que entraste a mi vida me perdí. Deje de existir. Usé la máscara. Escondí mi miedo. Maquille mis inseguridades. Desaparecí. Me mezclé en la manada. Me volví otro borrego. Me aborrezco. Qué asco. Quizá sea mejor morir. Apagar la luz. Empezar otra vez. Aprender algo más. Vivir otra experiencia. Simplemente pasarme la pastilla morada que tengo en la lengua. ¿Despertar? ¿Irme? ¿Regresar? Simplemente partir de aquí. Sólo tomarme el vaso y tragar el veneno morado.  Al fin y al cabo. ¿Qué es morir?

Enamoramiento, sueño u obsesión


¿Enamorarse, es acaso querer memorizarse cada pequeño y hermoso detalle de tu rostro? ¿Querer sentir el calor de tu piel, o poder sentir el olor de tu cuerpo? Es desear a cada instante poder hablar contigo, escucharte y en tu inmensa complejidad no tanto entenderte, sino quererte.  Saber que puedo estar ahí por lo que necesites. Ser tu guardián. Tu esclavo. Tu confidente. Aquél al que el llanto en su pecho sea en señal de consolación y afecto. La búsqueda de un cariño. ¿Es acaso, querer vivir contigo, aunque sea un pequeño instante de tu vida, un crimen del que soy responsable? Tan solo anhelar despertar y verte. Saber que estas a mi ladi. Desearte y amarte. Aún sabiendo que jamás seré tu dueño. Será todo una simple obsesión, un enamoramiento o un sueño.  Quizá sólo sea parte de un sueño, del que todavía no he despertado. Mientras pueda estar contigo, espero no despertar jamás.

Te amo


No es que sea una falta de seriedad o que lo tome todo como una broma. El hecho de que diga tantas veces te amo, es que me acostumbre a la idea. Es que en el momento en el que te lo quiera decir no huyan las palabras de mi boca. Quisiera no hacer esto, pero, siento que es el único modo en el que podría decírtelo. Ahora, el peor de todos los riesgos, es que te acostumbres tanto a escucharlo que en el momento justo no te produzca la mínima sensación. Que horrible frase: te amo. Tan complicada. ¿Por qué los sentimientos humanos son tan complejos? Quizá no son complejos y nosotros los enredamos. Protegemos nuestros egos, confianzas y morales. Buaj… pura tontería. Debería ser más fácil. Llegar. Saludar y simplemente decir Te amo. Si, así de sencillo, corto y sin un largo teeeee aaaaaaammooo; ni que le quisieras oler el aliento. Rápido, preciso y conciso que se exprese perfectamente lo que se siente. Sin miedos y rodeos. Adiós a toda esa tontería y basura de cortejos y pensamientos complicados. Si se siente, se siente. Así de duro y áspero es el amor. Bueno, supongo que seguiré tratando de acostumbrarme. Al menos será más fácil. Por cierto… ¿Te he dicho que te amo? 

Ciento cincuenta y cuatro


Creí juntar el valor necesario. Recorrer todo el camino hasta tu casa. Incluso junte el valor para comprarte esas flores que tanto amas. Subí los ciento cincuenta y cuatro escalones desde la calle hasta tu departamento. Revisé cada una de las puertas rojas con los números dorados. Imprimí esa sonrisa de seguridad y ternura en mi rostro y traté de ordenar lo que diría. En cuestión de segundos me encontraba frente a tu puerta. La música de tu apartamento se escuchaba y podía percibir tu olor. Ese dulce perfume, la delicia de tu piel. Casi podía sentir tu calor una vez más.  Me sentía lleno y emocionado. Pero el miedo volvió a mí y recordó el dolor. Todo el dolor que sufrí una vez. Todo lo que creí importante finalmente no lo era. Tu sonrisa me golpeaba frenéticamente los costados de mi pecho. Finalmente decidí no tacar la puerta. Dejé las flores tiradas en tu entrada. Me di la vuelta y te empecé a olvidar.

Sólo pasaba


Hola. Sólo pasaba por aquí. Pasaba por que necesitaba verte. Necesito saber que existes.  Necesitaba que todavía quede algo por lo que luchar. Algo que me impulse a pararme cada día. Simplemente una razón para seguir, cuándo el cuerpo no puede más. Cuando el corazón quiere dejar de latir. Sólo ver tu sonrisa, sentir tu palpitar. Un segundo más en mi vida. Sólo un respiro de tu presencia. Pasaba por esa necesidad, una escusa. Enamorarme una vez más de ti. Sentir la pureza de tus palabras. Pasaba solo porque necesitaba una razón para existir. No concibo un mundo sin ti. Un mundo tan solo. Ahora que te conozco no te puedo dejar ir. Necesito necesitarte. Quiero quererte. Todo esto solo por que pasaba por aquí. 

Disculpa:

Te ruego no me mires a los ojos,  pues en ellos, sólo tú reflejo puedes ver. Perdóname si agacho la cabeza, pero, me da miedo lo que puedas pensar.  No es que me avergüence, pero me da miedo perderte. Yo sé, que esto, es una cuenta regresiva que no puedo detener ni evitar. EL tiempo se agota y sé que te irás. Pronto partirás dejando un torbellino de confusiones y deseos. De afecto. Un afecto que no sé cómo expresarte. Más de una vez, las palabras se olvidaron en mis labios. Huyeron, presas del pánico de lo incontrolable. El tiempo pasa y no hay nada que pueda hacer. Nada para evitar ese dolor inminente.  Esa duda que me mata y me vuelve loco. Esa obsesión. El tiempo. Nunca hubo una esperanza en mi ingenuidad. Lamento la incomodidad. Discúlpame por disculparme. Nada puedo hacer. El tiempo se acaba y ahora me doy cuenta. Te perdí desde el momento en que me enamoré de ti. 

Tulipán rojo


Hoy vengo a ti con la ilusión de sonreír. Me postro ante ti como la persona que soy. Quien soy; con todos mis defectos y virtudes. Te escucho y sonrío, con esa sonrisa tonta que me provocas.  Mis ojos no son más que imágenes de tu reflejo.  Para mi eres un pequeño tulipán rojo.  Hermoso por naturaleza. Criatura perfecta y delicada.  Fuerte. Roja como el fuego; llena de pasión.  Sólo quiero estar contigo. Verte crecer. Verte vivir. Verte soñar. Que el viento juegue con tus pétalos.  Ser parte de ti. Esto es lo que pienso. Lo que siento. Respiro y sueño.  Mi  tulipán rojo, disculpa que te moleste, pero, sólo pasaba para verte existir. Pasaba por que te necesito.

Rojo frambuesa


Labios de frambuesa que me incitan a morderte. Quizás sacar un poco del rojo cardenal de tu cuerpo. Pintar mis labios con tu sangre, sentir tu pasión y saborearte. Desearte y anhelarte. Ver en esos ojos la pasión; el fuego de tu alma. Sólo darte un abrazo, aún un beso en mi mejilla me pone a temblar. Me deja esa sensación de idiota, con la sonrisa de oreja a oreja. Sólo te miro. Te contemplo. Tus labios de frambuesa me incitan al desorden. Te amo de rojo. Te resalta y te hace hermosa.  Tu gracia y tu agilidad. Tu belleza. Hermosa como una rosa, deliciosa como una frambuesa y de movimientos bellos como un cardenal.  Pinta de rubí mis labios, con un poco de tu sangre. Séllalos poniéndoles tu dedo. Vuélveme loco. Hazme vivir pasiones intensas. Llenas de fuego, como el que me quema por dentro. Déjame amarte y llenarte de rojo. Déjame amarte y sentir el fruto de tu deseo. Déjame probar tus besos de frambuesa.

Olores que cambian


Parece ser que más que un gusto general era una línea de descripción. Una línea que al ir juntando cada detalle, apuntaba a una sola persona. Un solo olor. Discúlpame, prometo no estorbar más. No incomodarte ni quitarte tiempo. Mi olor te opaca y esconde el que buscas. Si es necesario me iré. No me volverás a oler. Al menos no seré el principal. Lo único que cambió fue mi apariencia pero en escancia soy yo. Como la vainilla de su vaina al extracto. El olor es el mismo pero la forma no. Mi olor es el mismo. Me canse de buscar. Me canse de esperar. Ya no quiero más un hola frio. Ni el resto de tus suspiros. No quiero ser un acompañante molesto. Supongo que empezaré a olvidar. Será una transformación completa esta vez la vainilla olerá a canela. No seré el mismo. Cambiaré. No sé si para bien o para mal. Al menos no seré el mismo contigo. Mucho menos una carga o una incomodidad. Cambia mi olor. Cambia mi esencia. Cambia mi ser. La suave vainilla ahora será fuerte el olor: un olor a canela.

Cuentos


Toma mi vida, mi alma, mi nombre. Toma todo lo que soy. Hazme un personaje de tu cuento, un personaje de tu historia. . Prefiero vivir en tu cuento a esta fría y cruda realidad. Una realidad sin ti. Invéntame y cámbiame. No me importa ser un monstruo, un ogro o una bestia. Quizá solo sea un espectro de quien soy. Déjame amarte en secreto. Déjame quererte por lo menos un tiempo. Si es posible hasta darte un beso. Quiero ser parte de tu imaginación. Si crees no poder evitarme el dolor, mátame, antes del segundo capítulo, si quieres. Sólo no lo hagas sufrir cómo a mí. Déjalo vivir junto a ti aunque sea unos momentos alegres y felices, después arrebátale la vida. Mátalo como quieras confío en tu imaginación. Yo sólo quiero ser un personaje de tu novela. Por muy pequeño que sea, quiero estar presente. No me importa lo que le hagas, sólo no le rompas el corazón. Si es necesario que lo atropelle un tren. Pero no le lastimes. No me traiciones.  Déjame ser feliz. Al menos en tu cuento

¿Máquina u hombre?

A veces no se qué pensar. Simplemente me gustaría tener botones. Así, como un robot. Uno para apagar mis pensamientos o bajarles el volumen y otro para apagar mis sentimientos.  No, en vez de apagar mis sentimientos cambiarlos. Girándolos como si fuera el tiempo del tostador.  Simplemente regularlos y controlarlos. Pero sin tener el horrible efecto secundario de una voz electrónica y caminar como inmovilizado. Unos botones súper futuristas y así. Es más siguiendo la mega tendencia. Que fueran touch o de comando de voz.  Controlar mis sentimientos y mis pensamientos. En especial los que son hacía ti. Si me lastiman, darle borrar y reiniciar. Sin contar la hermosa herramienta de deshacer para cuando meto la pata. Me ahorraría y te ahorraría mucho dolor. Ponerle reproducir y pausar a esa vocecita interior que me dice que te quiero. Ese usuario que me ordena que hacer.  Pero entonces… ¿cuál sería la emoción? Sería más aburrido en definitiva. Prefiero aguantarme el dolor y medir mis tarugadas antes que parecer una caja con algoritmos.  En definitiva siempre puedo empezar otra vez. Ah, y antes de que sea muy tarde. Te amo. Reiniciando: lllllllllllllllllllll95%.

Vendado

Camino con una venda en los ojos. Una venda que me has puesto o quizá fui yo de forma voluntaria. No puedo ver. Estoy cegado por ti. Estoy vendado por tu belleza, por  la magnificencia con la que te veo. Sin embargo soy carente de valor. Me da miedo caminar. Me da miedo no saber donde piso; a dónde voy. Me da miedo no saber qué pasará. No estoy acostumbrado a estar cegado. Tengo miedo y es miedo a la incertidumbre. A no controlar lo que pasará. Miedo a tu reacción. Miedo de mí. Se podría decir que es mi cobardía. Mi venda es mi cobardía causada por ti.  Juntaré el valor y tal vez así, me pueda quitar la venda. Tal vez pueda volver a ver.

Soledad

Me siento solo. Aún cuando estoy rodeado de gente. Veo que mueven la boca y hace ademanes pero no escucho ni siento nada. Sólo me cierro. Me escapo a mi mundo surreal. Ahí creo que no me siento solo. Para serles honesto les confieso algo. Tengo miedo de morir solo. Me da pavor el simple hecho de pensarlo. Todo lo veo negro. Con una oscuridad tan espesa y fría que la siento como la muerte. No tengo nada que decir. Sólo pienso, escribo y me encierro. El único momento de luz en mi día es cuando entras. Me deslumbras y no provocas otro efecto más que embriagarme y hacerme decir tarugadas. Incluso podría pensar que soy feliz. Pero eso sería un insulto a la auténtica felicidad. Mi destino es solo y sombrío. Sin verdaderos amigos y familiares. Triste. Sólo espero que ese rayito de luz que me brindas no desaparezca. Aún cuando muera solo. Al menos sabré que estuviste cerca.
 Muchas veces usé la escusa de la distancia, el horario o el tiempo pero, la verdad es que no hay peor distancia que la que impone uno y no hay peor tiempo que el que quiere uno. Mi vida fue una sucesión de escusas y evasivas. Es normal que la gente no note que no estoy presente. Me fui a mi mundo mágico. Pero la tristeza me persigue. No puedo huir ni escapar. Que frio es todo. Definitivamente no hay pero soledad que la que uno escoge. 

Gira, gira en la ruleta

Una vez más jugueteo con esta pistola. Le doy vueltas y vueltas. El tambor está cargado con una bala y en estos momentos deseo que sea la ganadora.  No puedo soportar las imágenes en mi cabeza. Las palabras que amargamente me dijiste. El dolor es recurrente y parece que la única escapatoria es esa.  Gira. Gira. Gira. Jalo el gatillo. Tick. Una vez más. Quizá sea la buena. Gira y gira y tick. No tengo el valor para poner la bala cargada y dispararle. En estos momentos creo que será lo que tenga que ser. Si muero bien. No creo que nadie se inmute. Ya no aguanto los gritos en mi cabeza. EL dolor es más intenso. Una lágrima desliza mi rostro. Un gusto salado y amargo. Gira. Por favor que esta sea la buena. Tick. ¿Por qué no puedo morir? Sólo quiero tranquilidad. El frio del metal se empieza a sentir en mis dedos. Detener el revólver, apuntando a mi frente, se hace cada vez más pesado. De haber sido una lágrima, única y solitaria, se ha convertido en un mar de lágrimas que hinchan los ojos e impiden la respiración. Sólo quiero que acabe. Termínalo. Un pum y todo se volverá silencio. Quizá ni lo sienta. Una vez más junto el valor, le doy la vuelta. Gira. Gira y…

El Payaso

Me voy y esta vez será para siempre. No miraré atrás. Dejé que los recuerdos se fueran en los globos de colores. Lo sé, soy solo un payaso de circo, uno pobre. Un payaso al que tus rechazos le borraron la sonrisa. Ahora sólo soy el payaso triste. Aquél al que le embarran pastel o lo bañan con agua fría. La risa ya no me hace feliz. Cada carcajada del público ahora es humillación; un constante y doloroso recuerdo de tu despecho.  Antes era un ser jovial, alegre y lleno de vida; por tu culpa me sumergí en una tristeza con la que me fui apagando. Los colores se convirtieron en gris. Me perdí esperando tus respuestas. No puedo soportar la idea de amarte así. Ya es tarde, me iré. Que mi paso sea dictado por la melodía de mi triste violín.  Buscaré otro circo. Los recuerdos se fueron volando. Tal vez pueda empezar otra vez.  Un nuevo comienzo. Nuevos colores. Nueva sonrisa. Adiós mi payasita. Hasta nunca. Busco una nueva sonrisa.

Lágrimas

Lágrimas. Una medida de protección. Lubricación. Saladas. Húmedas. Pero también una forma de expresión. Una expresión humana. Pequeños ríos que inundan nuestros rostros. A veces marcados por la felicidad o por el dolor. Un dolor que muchas veces conecta lo emocional con lo físico. Lo lógico con lo irracional. Tan hermosas y tan bellas.  Aún cuando muchas personas se avergüencen del llanto. Lo crean una debilidad y no una fortaleza. No  es cuestión de un berrinche. Es cuestión de sentir. Sentir, eso que nos hace vivir; bueno o malo le da sabor a la vida. Esas pequeñas gotas que se deslizan hasta el fin de la barbilla. Nos marcan. Nos liberan. Sentir un dolor o una dicha. Una pérdida o una ganancia. Algo tan hermoso que encierra sentimientos tan opuestos. Lágrimas. Todas ellas hermosas.

Verdades incómodas, verdades a medias y mentiras piadosas

Hablando de verdades. ¿Te digo una verdad? Recuerdas ese momento cuándo me preguntaste ¿Quién te gusta? Pues, las palabras que se formularon en mi boca no fueron las mismas que juntaron el valor para salir. La verdadera respuesta eras tú. Eras, eres y serás. Siempre fuiste tú. A poco no es una verdad incómoda. Una verdad un poco difícil de digerir. Ahora ves porque me cuesta tanto trabajo decirlo. Fue por eso que invente una pequeña mentira. Algo para tratar de arreglar tu incomodidad. Evitarte un dolor y un distanciamiento.  Una mentira piadosa.. Solo un nombre. Nunca él verdadero. Sólo parte de la verdadera historia. Una verdad a medias. No lastimaba a nadie y ganaba tiempo. En ese momento no juntaba el valor para decírtelo. Ahora lo sé. Siempre fuiste tú. Ese es mi pequeño secreto. Esa es mi verdad.

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