Tulipán rojo


Hoy vengo a ti con la ilusión de sonreír. Me postro ante ti como la persona que soy. Quien soy; con todos mis defectos y virtudes. Te escucho y sonrío, con esa sonrisa tonta que me provocas.  Mis ojos no son más que imágenes de tu reflejo.  Para mi eres un pequeño tulipán rojo.  Hermoso por naturaleza. Criatura perfecta y delicada.  Fuerte. Roja como el fuego; llena de pasión.  Sólo quiero estar contigo. Verte crecer. Verte vivir. Verte soñar. Que el viento juegue con tus pétalos.  Ser parte de ti. Esto es lo que pienso. Lo que siento. Respiro y sueño.  Mi  tulipán rojo, disculpa que te moleste, pero, sólo pasaba para verte existir. Pasaba por que te necesito.

Rojo frambuesa


Labios de frambuesa que me incitan a morderte. Quizás sacar un poco del rojo cardenal de tu cuerpo. Pintar mis labios con tu sangre, sentir tu pasión y saborearte. Desearte y anhelarte. Ver en esos ojos la pasión; el fuego de tu alma. Sólo darte un abrazo, aún un beso en mi mejilla me pone a temblar. Me deja esa sensación de idiota, con la sonrisa de oreja a oreja. Sólo te miro. Te contemplo. Tus labios de frambuesa me incitan al desorden. Te amo de rojo. Te resalta y te hace hermosa.  Tu gracia y tu agilidad. Tu belleza. Hermosa como una rosa, deliciosa como una frambuesa y de movimientos bellos como un cardenal.  Pinta de rubí mis labios, con un poco de tu sangre. Séllalos poniéndoles tu dedo. Vuélveme loco. Hazme vivir pasiones intensas. Llenas de fuego, como el que me quema por dentro. Déjame amarte y llenarte de rojo. Déjame amarte y sentir el fruto de tu deseo. Déjame probar tus besos de frambuesa.

Olores que cambian


Parece ser que más que un gusto general era una línea de descripción. Una línea que al ir juntando cada detalle, apuntaba a una sola persona. Un solo olor. Discúlpame, prometo no estorbar más. No incomodarte ni quitarte tiempo. Mi olor te opaca y esconde el que buscas. Si es necesario me iré. No me volverás a oler. Al menos no seré el principal. Lo único que cambió fue mi apariencia pero en escancia soy yo. Como la vainilla de su vaina al extracto. El olor es el mismo pero la forma no. Mi olor es el mismo. Me canse de buscar. Me canse de esperar. Ya no quiero más un hola frio. Ni el resto de tus suspiros. No quiero ser un acompañante molesto. Supongo que empezaré a olvidar. Será una transformación completa esta vez la vainilla olerá a canela. No seré el mismo. Cambiaré. No sé si para bien o para mal. Al menos no seré el mismo contigo. Mucho menos una carga o una incomodidad. Cambia mi olor. Cambia mi esencia. Cambia mi ser. La suave vainilla ahora será fuerte el olor: un olor a canela.

Cuentos


Toma mi vida, mi alma, mi nombre. Toma todo lo que soy. Hazme un personaje de tu cuento, un personaje de tu historia. . Prefiero vivir en tu cuento a esta fría y cruda realidad. Una realidad sin ti. Invéntame y cámbiame. No me importa ser un monstruo, un ogro o una bestia. Quizá solo sea un espectro de quien soy. Déjame amarte en secreto. Déjame quererte por lo menos un tiempo. Si es posible hasta darte un beso. Quiero ser parte de tu imaginación. Si crees no poder evitarme el dolor, mátame, antes del segundo capítulo, si quieres. Sólo no lo hagas sufrir cómo a mí. Déjalo vivir junto a ti aunque sea unos momentos alegres y felices, después arrebátale la vida. Mátalo como quieras confío en tu imaginación. Yo sólo quiero ser un personaje de tu novela. Por muy pequeño que sea, quiero estar presente. No me importa lo que le hagas, sólo no le rompas el corazón. Si es necesario que lo atropelle un tren. Pero no le lastimes. No me traiciones.  Déjame ser feliz. Al menos en tu cuento

¿Máquina u hombre?

A veces no se qué pensar. Simplemente me gustaría tener botones. Así, como un robot. Uno para apagar mis pensamientos o bajarles el volumen y otro para apagar mis sentimientos.  No, en vez de apagar mis sentimientos cambiarlos. Girándolos como si fuera el tiempo del tostador.  Simplemente regularlos y controlarlos. Pero sin tener el horrible efecto secundario de una voz electrónica y caminar como inmovilizado. Unos botones súper futuristas y así. Es más siguiendo la mega tendencia. Que fueran touch o de comando de voz.  Controlar mis sentimientos y mis pensamientos. En especial los que son hacía ti. Si me lastiman, darle borrar y reiniciar. Sin contar la hermosa herramienta de deshacer para cuando meto la pata. Me ahorraría y te ahorraría mucho dolor. Ponerle reproducir y pausar a esa vocecita interior que me dice que te quiero. Ese usuario que me ordena que hacer.  Pero entonces… ¿cuál sería la emoción? Sería más aburrido en definitiva. Prefiero aguantarme el dolor y medir mis tarugadas antes que parecer una caja con algoritmos.  En definitiva siempre puedo empezar otra vez. Ah, y antes de que sea muy tarde. Te amo. Reiniciando: lllllllllllllllllllll95%.

Vendado

Camino con una venda en los ojos. Una venda que me has puesto o quizá fui yo de forma voluntaria. No puedo ver. Estoy cegado por ti. Estoy vendado por tu belleza, por  la magnificencia con la que te veo. Sin embargo soy carente de valor. Me da miedo caminar. Me da miedo no saber donde piso; a dónde voy. Me da miedo no saber qué pasará. No estoy acostumbrado a estar cegado. Tengo miedo y es miedo a la incertidumbre. A no controlar lo que pasará. Miedo a tu reacción. Miedo de mí. Se podría decir que es mi cobardía. Mi venda es mi cobardía causada por ti.  Juntaré el valor y tal vez así, me pueda quitar la venda. Tal vez pueda volver a ver.

Soledad

Me siento solo. Aún cuando estoy rodeado de gente. Veo que mueven la boca y hace ademanes pero no escucho ni siento nada. Sólo me cierro. Me escapo a mi mundo surreal. Ahí creo que no me siento solo. Para serles honesto les confieso algo. Tengo miedo de morir solo. Me da pavor el simple hecho de pensarlo. Todo lo veo negro. Con una oscuridad tan espesa y fría que la siento como la muerte. No tengo nada que decir. Sólo pienso, escribo y me encierro. El único momento de luz en mi día es cuando entras. Me deslumbras y no provocas otro efecto más que embriagarme y hacerme decir tarugadas. Incluso podría pensar que soy feliz. Pero eso sería un insulto a la auténtica felicidad. Mi destino es solo y sombrío. Sin verdaderos amigos y familiares. Triste. Sólo espero que ese rayito de luz que me brindas no desaparezca. Aún cuando muera solo. Al menos sabré que estuviste cerca.
 Muchas veces usé la escusa de la distancia, el horario o el tiempo pero, la verdad es que no hay peor distancia que la que impone uno y no hay peor tiempo que el que quiere uno. Mi vida fue una sucesión de escusas y evasivas. Es normal que la gente no note que no estoy presente. Me fui a mi mundo mágico. Pero la tristeza me persigue. No puedo huir ni escapar. Que frio es todo. Definitivamente no hay pero soledad que la que uno escoge. 

Gira, gira en la ruleta

Una vez más jugueteo con esta pistola. Le doy vueltas y vueltas. El tambor está cargado con una bala y en estos momentos deseo que sea la ganadora.  No puedo soportar las imágenes en mi cabeza. Las palabras que amargamente me dijiste. El dolor es recurrente y parece que la única escapatoria es esa.  Gira. Gira. Gira. Jalo el gatillo. Tick. Una vez más. Quizá sea la buena. Gira y gira y tick. No tengo el valor para poner la bala cargada y dispararle. En estos momentos creo que será lo que tenga que ser. Si muero bien. No creo que nadie se inmute. Ya no aguanto los gritos en mi cabeza. EL dolor es más intenso. Una lágrima desliza mi rostro. Un gusto salado y amargo. Gira. Por favor que esta sea la buena. Tick. ¿Por qué no puedo morir? Sólo quiero tranquilidad. El frio del metal se empieza a sentir en mis dedos. Detener el revólver, apuntando a mi frente, se hace cada vez más pesado. De haber sido una lágrima, única y solitaria, se ha convertido en un mar de lágrimas que hinchan los ojos e impiden la respiración. Sólo quiero que acabe. Termínalo. Un pum y todo se volverá silencio. Quizá ni lo sienta. Una vez más junto el valor, le doy la vuelta. Gira. Gira y…

El Payaso

Me voy y esta vez será para siempre. No miraré atrás. Dejé que los recuerdos se fueran en los globos de colores. Lo sé, soy solo un payaso de circo, uno pobre. Un payaso al que tus rechazos le borraron la sonrisa. Ahora sólo soy el payaso triste. Aquél al que le embarran pastel o lo bañan con agua fría. La risa ya no me hace feliz. Cada carcajada del público ahora es humillación; un constante y doloroso recuerdo de tu despecho.  Antes era un ser jovial, alegre y lleno de vida; por tu culpa me sumergí en una tristeza con la que me fui apagando. Los colores se convirtieron en gris. Me perdí esperando tus respuestas. No puedo soportar la idea de amarte así. Ya es tarde, me iré. Que mi paso sea dictado por la melodía de mi triste violín.  Buscaré otro circo. Los recuerdos se fueron volando. Tal vez pueda empezar otra vez.  Un nuevo comienzo. Nuevos colores. Nueva sonrisa. Adiós mi payasita. Hasta nunca. Busco una nueva sonrisa.

Lágrimas

Lágrimas. Una medida de protección. Lubricación. Saladas. Húmedas. Pero también una forma de expresión. Una expresión humana. Pequeños ríos que inundan nuestros rostros. A veces marcados por la felicidad o por el dolor. Un dolor que muchas veces conecta lo emocional con lo físico. Lo lógico con lo irracional. Tan hermosas y tan bellas.  Aún cuando muchas personas se avergüencen del llanto. Lo crean una debilidad y no una fortaleza. No  es cuestión de un berrinche. Es cuestión de sentir. Sentir, eso que nos hace vivir; bueno o malo le da sabor a la vida. Esas pequeñas gotas que se deslizan hasta el fin de la barbilla. Nos marcan. Nos liberan. Sentir un dolor o una dicha. Una pérdida o una ganancia. Algo tan hermoso que encierra sentimientos tan opuestos. Lágrimas. Todas ellas hermosas.

Verdades incómodas, verdades a medias y mentiras piadosas

Hablando de verdades. ¿Te digo una verdad? Recuerdas ese momento cuándo me preguntaste ¿Quién te gusta? Pues, las palabras que se formularon en mi boca no fueron las mismas que juntaron el valor para salir. La verdadera respuesta eras tú. Eras, eres y serás. Siempre fuiste tú. A poco no es una verdad incómoda. Una verdad un poco difícil de digerir. Ahora ves porque me cuesta tanto trabajo decirlo. Fue por eso que invente una pequeña mentira. Algo para tratar de arreglar tu incomodidad. Evitarte un dolor y un distanciamiento.  Una mentira piadosa.. Solo un nombre. Nunca él verdadero. Sólo parte de la verdadera historia. Una verdad a medias. No lastimaba a nadie y ganaba tiempo. En ese momento no juntaba el valor para decírtelo. Ahora lo sé. Siempre fuiste tú. Ese es mi pequeño secreto. Esa es mi verdad.

Cambio y máscara

Ven, te invito a conocerme. Acércate sin miedo. Aquél que conociste murió. Esta enterrado muy dentro de mí. Cambió por tu culpa; cambió con el tiempo porque era necesario. Sus sentimientos e inocencia quedaron ocultos. Decidió disfrazarse; ponerse una máscara. Una máscara que solo tú puedes quitar. El niño al que conociste tiempo atrás murió. Creció. Cambió. Quizá no sea la persona que esperas que sea. No hay vuelta atrás. El cambio se ha hecho y aprendí a convivir con él.    Esto es en lo que me convertí. La máscara que me puse.  Acéptame. Espero que me entiendas y me quieras.

Estación de trenes

Estoy sentado, estático, mientras el mundo gira a mí alrededor. El tiempo pasa y la gente pasa a mí alrededor. Ni siquiera se inmuta. No notan que sigo esperándote. En la estación de trenes. Como cada día. Esperándote a que vuelvas. Tal como lo prometiste. Prometiste que volverías a mí. Que juntos empezaríamos otra vez. Un nuevo comienzo. Una nueva vida.  Veo trenes que llegan y trenes que van. Las noticias no me indican que  hayas perecido.  Tengo la esperanza de que no estés en la llamada zona de desastre. Espero que pudieras salir a tiempo. Que nos encontremos juntos una vez más.  Sigo esperando, mientras el pánico se apropia de cada parte de mi cuerpo. La desesperación y frustración de no poder hacer  nada. Quiero regresar y buscarte, pero no me dejan. Espero que mi amor y egoísmo te pueda traer a mí. Es lo único que puedo hacer. Espero. Los trenes vienen y se van. El reloj avanza y sigo aquí. Esperando que vuelvas. Esperando que sigas viva. Esperando poder oler uno más de tus alientos. Esperando que no hayas expirado el último.

Amor y muerte


Esta vez es muy tarde. Nunca más podre tenerte. Nunca más podre decirte que te amo. Sólo quedará en mis sueños. Dejaste un hueco imposible de llenar. Lo que más me duele es que esta vez ni siquiera podré verte, sentirte u oírte. Es muy tarde. Estoy sentado aquí. En el frio piso del invierno. Frente a esa caja monstruosa. Se perfectamente que hay en su interior. Para mí solo es dolor y lagrimas. Recuerdos alegres que no volverán a pasar. Lo único que recuerdo son los momentos normales y coloquiales de nuestra vida. Nunca más podré sentir tus labios. Oler tu pelo. Sentir tu calor o tus latidos en la palma de mi mano. Esta vez es un viaje del que no hay regreso. ¿Por qué tuviste que irte? ¿Por qué me dejas solo en este mundo lleno de dolor? Las lágrimas inundan mi rostro y no sé ni cómo juntar todos los pedazos en mi pecho. Vuelve. Quédate. No te vayas. Esto no es lo mismo sin ti. Los colores se han ido, la música ya no suena. Sólo hay frio y dolor. Desesperación y soledad. ¿Por qué tuviste que morir tan pronto? Ahora solo espero el tiempo para morir y volver a tus brazos. No sé que pase después de la muerte. Pero por ahora, es a lo único a lo que me aferro. Necesito creer que te volveré a tener. Necesito creer en algo. Ya pronto moriré y quizás estemos juntos en esta misma caja. Juntos… eternamente.

Presente, pasado y futuro

¿Por qué no puedo vivir el presente? O estoy en el pasado o sueño un futuro. Siempre deseo algo que no puedo tener. Los planes nunca salen como espero. Demasiadas variables. Realmente en mi intento de controlar mi vida, es lo único que no controlo. Quizá deba ir en la corriente. Dejar de luchar, rendirme ante la fuerza de todo. Sólo disfrutar hasta que no pueda más. Total ya estoy apagado. Hace tiempo dejé de ser yo. Morí. Enterré mis sentimientos.  Decidí ponerme una máscara  y crear una nueva historia. Enterrar el pasado. Mis tormentos me persiguen en cuanto cierro los ojos. El pasado, como una ola furiosa, me tormenta. Sólo puedo pensar en un futuro. El problema es que el único que no encaja soy yo. Debería morir. Estaría mejor todo. El silencio. Los recuerdos no me amedrentarían más. El deseo que se vuelve dolor. La misma pregunta me persigue. ¡¿Quién soy yo?! ¿En qué me convertí? No sé la verdadera respuesta. La máscara se convirtió en mi rostro. El problema es que siento que me ahogo. Ya no hay tiempo. El presente se vuelve pasado y el futuro en presente. Creo que en ningún momento estoy. Ahora todo es silencio. Quizás morir fue lo mejor. Ahora descanso en paz.

El Cuadro

Sentado. Contemplando. Viendo aquél rostro en el lienzo, mientras pasa el tiempo. Detenidamente recorro las líneas de esa figura. Su hermosa sonrisa, esos ojos llenos de amo. Cada pequeño detalle me lo memorizo. Lo grabo en mi mente. Todo es hermoso y perfecto pero algo falta. Mientras pasa el tiempo empiezo a notar las pinceladas. Empiezo a notar una ligera curvatura en el marco. Unos ojos perdidos en el tiempo. Surgen unas grietas perfectamente disimuladas y escondidas. La fase de enamoramiento se esfuma, noto cada detalle. La perfección con todas sus imperfecciones.
Debería irme y conservar sólo el hermoso recuerdo de la pintura perfecta.  Más no puedo. Estoy fascinado, totalmente perdido y enganchado. Con la mirada sigo las grietas tratando de encontrar su origen. Intento entenderlas. Acaricio el marco; lo siento. Cada detalle la vuelve más hermosa. Más completa. Perfecta. De pronto, todo el conjunto se ve terminado. Completo. Algo digno de admiración, ver y querer. No me puedo ir, es muy tarde. Me perdí en la pintura.  Las pinceladas se marcan en mi piel. El olor me enloquece y marea. Estoy en un estadio de euforia e hipnotismo.  Fascinación. Cada grieta, curva, punto, línea, forma y color me dejan perplejo. Ciertamente en tus imperfecciones está tu perfección. Deseo tenerte, más eres inaccesible. Para mi tristeza tendré que venir a contemplarte. Sentarme en este frío  y duro banco de madera. Esperando que pase el tiempo y me devuelvas la sonrisa. Esperando hasta unirme a tu pintura. En un solo y hermoso cuadro. Entero y perfecto.

Un insignificante escultor

Yo te amaba por quien eras. No por cómo te veías. Amaba tus defectos y virtudes. Incluso te veía con perfección.  Una obra maestra capaz de todo. Amaba observarte y escucharte. Eres hermosa, pero esa, era la menor de tus virtudes. Te amaba, pero ahora, no lo sé. La duda me mata; me ciega y asusta. Empiezo a sentir que no puedo salir bien de esta. Una obra maestra y yo solo soy un pequeño escultor, es más, un aprendiz de escultor. No puedo ni con mis propias figuras. Tantas veces he tratado de tallar algo similar a ti. No puedo. Eres increíble, única. Tus detalles, tu historia e incluso esas marcas. Esas grietas que empieza a dejar el tiempo. El daño que dejan los que te tuvieron. Le da más valor a toda la escultura. Tan blanca y tan pura. Quisiera esculpirte y estudiarte. De ser posible enmendar tus daños.  Déjame repararte, aún si soy un pequeño escultor.  Captar tu esencia, tú aroma, tu figura, tu personalidad y carácter. Todos esos elementos que te hacen única y magistral. La mejor escultura. Pero que se puede hacer, sólo es el sueño de un pobre aprendiz de escultor. Tan insignificante y sin embargo con sueños de grandeza.

Contando

Cuento. Cuento y cuento. Cuento números, historias, bromas, borregos para dormir, horas,  días, meses y años. Mientras me fijaba en todo lo que cuento, me di cuenta el tiempo que llevo sin verte. Ocho largos meses. Ocho meses sin verte… físicamente. Pues gracias a la tecnología es imposible no verte, oírte y hablarte. Sin embargo no es lo mismo.  Ocho meses. Es mucho tiempo para las personas. En ese tiempo cambiamos mucho.  ¿Qué habrá pasado? ¿En qué cambiamos? ¿Puedes creer que aún así siento algo por ti? Me gustas. Aún cuando pienses que no te conozco.  Qué tontería. Cuento las ausencias y cuento las promesas. Cuento los días y los momentos que pasamos juntos. Sobre todo cuento el tiempo que falta para que estemos juntos. Tic tac. Tic tac. Uno, dos tres. Tiempo. Tiempo. Tiempo. Al final eso es lo que más cuento, el tiempo; pero desearía contar tus besos y caricias.

Regresemos el tiempo

Pretendamos que no ha pasado. Sólo atrasemos unas horas las manecillas del reloj y pongamos de regreso unas páginas al calendario. Engañemos por un momento al tiempo y pretendamos que no hemos pasado por ese momento. Volvamos a vivirlo. Regresemos a ese momento en el que estábamos juntos, en el que no pretendíamos ser algo más que nosotros mismos.  Regresemos el tiempo, y con él, quitémonos esas mascaras que llamamos rostro. Dejemos salir quienes somos, nuestros deseos, lo que queremos y sentimos.  Dejemos de lado el que dirán y empecemos a actuar y a vivir.  Disfrutemos de la vida. Dejemos de lado nuestros miedos e inseguridades y volvamos a empezar. Perdonemos y olvidemos lo malo. Redime mis errores y disculpa por el daño. Cuenta hacía atrás. Quizá de esa manera todo el dolor acumulado se esfume. Empezar de cero. ¿Será posible? ¿O es sólo un sueño idiota? ¿Podré disculparme contigo? No te vayas, vuelve. Regresa el tiempo y empecemos otra vez. ¿Puedo tomar tu mano? ¿Confiarías en mí, una vez más?

Camino y hogar

Caminante sin rumbo y sin hogar. Tal vez tenga un sitio donde pasar la noche y cubrirme del mal clima. Más no tengo un sitio al cual llamarle hogar. Mucho menos uno al que pueda utilizar el adjetivo posesivo indicando mi casa. Desde que tengo recuerdos ha sido tuya; me la prestas para vivir y estar. Pero mía… eso nunca lo fue. Quizá sea momento de irme. Pero todavía no puedo. Necesito más tiempo al Sol.  Será cuestión de tiempo. La necesidad se hace más grande con el tiempo.  Muchas veces me preguntaron que si pasaba mucho tiempo. La respuesta siempre fue que no.  Me preguntaron si sentí nostalgia cuando no estaba. La respuesta era la misma. No.  Hacía casa donde estaba. Un hotel, un cuarto prestado, una cama, una almohada y una sábana. Me quedé con la idea de que mi hogar era yo. Una casa caminante, me faltaba la estructura arquitectónica. Suena desesperado, lo sé. Qué se le puede hacer si, así me acostumbre. Es similar a la soledad pero lo elijó yo. Eso quiero creer. Quiero tener mi hogar; un lugar donde encajar en este mundo. Me siento diferente. La gente no me odia pero no duro en el recuerdo mucho tiempo. Soy alguien con quien pasas el tiempo pero no con quien vives. Quizá pase por este sitio y me vaya. Caminante de lugares, sin hogar y sin personas. Solo yo. Varios caminos, varios hogares pero solo yo. Al fin y al cabo parece ser el único al que defraudo menos. Mi persona. 

Seguidores

Labels