En las palabras de tu silencio encontré el consuelo de este peso. Tan ciego, tan callado. El tiempo curó lo que las palabras no pudieron. La soledad de tu compañía congeló el fuego de mi pecho. Las mariposas se cristalizaron perdiéndose en el tiempo. Corre y no vuelve tomando lo que estuvo a su paso. Engranes que enfrían y calientan. Nacen y mueren. De tu boca callada debí aprender lo que sólo el silencio puede enseñar. Una cicatriz, recuerdo de una herida. Envejece con el tiempo. Tiempo que cura pero no olvida.
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