Formas del Corazón
¿Cuántas formas diferentes tiene un corazón? Los científicos tienen su forma muy parecida a la del doctor sin embargo es más lógica y siguiendo un comportamiento reglamentado y universal. Cuantificable y palpable, muchas veces en su búsqueda del objetivismo, “pretenden” olvidar los sentimientos e incluso “pretenden” no sentirlos. A diferencia, los doctores, que lo han curado, lo han visto parar, revivir, sufrir e incluso morir. Han llorado por pérdidas en sus manos y han celebrado cuando han ganado. Eventos que llevan un poco más lejos la medicina y la ciencia, eventos más humanos y por lo tanto subjetivos esa, es la diferencia del corazón científico. Sin embargo estos dos corazones son únicamente la función de un órgano. El niño no ha alcanzado a comprender cuál de los corazones es una alegoría y cuál es la realidad por eso dejemos su idea del corazón pues en ocasiones está muy enmarañada, además de no saber si su forma es aquella forma es la de una pica sin palito o esa forma curiosa que alcanzan a ver en un libro. El adolescente conoce ya la diferencia de ambas formas y sabe que mientras que una es un simbolismo la otra es su forma física y anatómica, pero se empeña en creer que la simbólica es la correcta y pasa gran tiempo de sus clases dibujándolo. En sí, depende del género, los atributos, accesorios, estilos, adornos y coloraciones que se les adjuntaran. Pero expresando una sueño; una vida color rosa, juntos, para siempre como un cuento de hadas. En cambio, el artista, tiene una forma un tanto más abstracta e incluso irreal, con todo tipo de formas, colores y texturas. Formas con líneas extrañas que revelan sentimientos en ocasiones más obscuros de lo que se ha enseñado. Formas que pueden llegar a dar miedo o formas hermosas. Pueden ser muy complejas o sencillas. Esos corazones pueden tomar tantas formas ideas, colores y sentimientos. Ellos son capaces de poner confusión, amor, odio, miedo, cariño, alegría, tristeza y casi cualquiera que sientan. Para algunos toma forma a través del pincel, para otros con las palabras, para otros con el cincel u otros materiales. Cada uno le da forma y color pues por medio de varios métodos se puede cargar todo lo que se desea expresar y que no solo sea un simbolismo. Es más darle forma a una idea, a una razón o a una emoción. Pero una forma que llega a juntar todas sin embargo es diferente. Es el corazón del enamorado, que quiere pensar como el científico que puede controlar lo que siente, que puede ser lógico; como el doctor, que esperan poder curarlo si esta desfalleciendo, o verlo revivir. El de un niño que no sabe cuál quiere elegir. Pero de lo que más se les cosecha es en ocasiones la combinación del adolescente y el artista. Desean una vida de ensueño, color de rosa pero no quieren sentir dolor, no quiere que se rompa o lastime. No quieren ninguna etapa negra, lo quieren proteger pero saben que tienen que dejarlo abierto. Tan vulnerable. Algunos lo han visto secarse, romperse y como una flor se han ido cerrando y marchitando. Otros al ser su primera vez, está ilusionado e hinchado desea ciegamente esperar recibirlo siempre entero. Es dónde encuentras los corazones del artista uno rojo y lleno de pasión y otro obscurecido, seco y un poco resquebrajado. A su vez único porque se necesita estar enamorado. Pero es por eso que tiene tantas formas, colores, olores, texturas, ingredientes, sentimientos, ideas, razones. Es tan complejo como se quiere que sea. La única respuesta es que cada corazón tiene una forma diferente y te toca decidir. ¿Qué corazón quieres ser? Un doctor, un científico, un niño, un artista o un enamorado, tal vez quieras hacer otro corazón.
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